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VIVE LATINO ZARAGOZA

Crítica de Javier Losilla: Discoteca de Babel, chamanismo peruano y boleros feroces

Primer día del festival Vive Latino de Zaragoza

Mon Laferte, en un momento de su actuación del viernes. Jaime Galindo

Abandonamos el viernes el Vive Latino a una hora en la que en uno de los escenarios Vetusta Morla rendía homenaje al monje budista que le escribía las letras (el hallazgo literario pertenece a 'El Mundo Today'), y R de Rumba, en el extremo opuesto del recinto, le metía caña a 'Genious Of Love', una de las piezas más pegadizas de Tom Tom Club, la banda que formaron Tina Weymouth y Chris Frantz, miembros de Talking Heads. Dado que los compañeros de la redacción de este diario les dan una buena mirada global del festival, este escribano optó por una selección de propuestas, mayormente las procedentes del otro lado del Atlántico. No pude ver y escuchar al grupo argentino Babasónicos, como era mi deseo, por un problemilla con mi acreditación para acceder al evento, que no voy a relatarles para evitarles el sopor.

Sí llegué a la presentación de Mon Laferte, la gran diva (tómese el adjetivo en la acepción que se aplicaba en masculino a los honores tributados a los emperadores romanos tras su fallecimiento) Mon Laferte, chilena afincada en México y epítome de lo que bien podrías calificar de modernidad latina, esa que bebe en fuentes y estilos diversos no exclusivamente folclóricos. Lástima que la escaleta del festival la obligase a realizar un concierto breve (50 minutos), en los que no faltó el efecto karaoke propiciado por sus muchos y encendidos seguidores. Mon domina la escena y canta con brío y sentimiento, trátese de un pieza de ritmo acentuado o de una composición en tiempo de bolero o así. Mostró sugerentes nuevos arreglos en algunas piezas, invitó a cantar a Silvana Estrada y se paseó con garbo por narrativas como 'Tormento', 'Si tú me quisieras', 'La trenza', 'Por qué me fui a enamorar de ti', 'Tu falta de querer', 'Amor completo', 'Beso'… Mon, que no quiso dejar pasar la ocasión de pedir el “apruebo” para dar salida a la nueva constitución del país que hoy se celebra en Chile, es grande, y su figura artística aún no ha parado de crecer. “Arrúllame, ahógame, aplástame, desármame, cómeme, fúmame…” ¡Dale, Mon!

Alquimia perturbadora

La singular y dicharachera Andrea Echeverri  (tremenda la pulla que dedicó a las compañías aéreas, que ya casi cobran un suplemento por usar el retrete en los aviones) y su compadre Héctor Buitrago forman Aterciopelados, veterana formación colombiana, que viene a ser, salvando todas las distancias posible) la versión rock latino del extraterrestre 'jazzman' Sun Ra. Andrea sufría una ligera disfonía, pero eso no impidió que se dejase la piel cantando gozaderas como 'Piernas' (“Yo amo mi culo. Amo mi culo. Aunque sea blandito. Aunque el trafico nunca detuvo”) 'Maligno', 'Dúo', 'Baracunta', 'El Estuche', 'El álbum', 'La culpable', 'Florecita', 'Bolero falaz' ("Estoy hasta la coronilla. Tú no eres mi media costilla. Ni la octava maravilla"). Alquimia perturbadora de raíces y puntas, lo de Aterciopelados funciona como una fluida conexión entre lo terrenal y lo cósmico, entre una reunión jipi y una barricada.

Abraham Boba, de León Benavente, en el Vive Latino. Jaime Galindo.

Leído lo visto en las denominadas redes sociales, el concierto de León Benavente suscitó una cierta controversia y opiniones encontradas, claro. Para algunos, el grupo en el que militan Abraham Boba y el zaragozano Eduardo Baos presta más atención al continente que al contenido, al espectáculo, en el sentido que anotó Guy Debord, que a la esencia. Para otros representa el equilibrio perfecto entre ambos elementos, con notables y atractivos textos narrativos (“Bien pudo ser cosa de magia. Cuando se transformaron en bestias. Él en un lobo feroz y ella en un pájaro con cresta”). Yo me uno a los segundos. Creo que León Benavente facturó una de las mejores actuaciones de la velada, combinando puesta en escena y una proposición musical poderosamente bailable y actual, en la que las agitaciones techno no esconden los trallazos de psicodelia y funk. Además, Abraham Boba se mostró como un poderoso y hechizante 'frontman'La gran discoteca de Babel que montó ofreció números como 'Líbrame del mal', 'Como la piedra que flota', 'La Ribera', 'La Canción del daño', 'Disparando a los caballos', 'Ser brigada', 'Ayer salí'… “Sentí que esto tenía que ver con la esperanza. Con no dejarme arrastrar por la ola de mugre que avanza”.

Meditación con Dengue Dengue Dengue

Tras el baile vino (para mí, claro) la meditación con esos chamanes del ritual sonoro que responden por Dengue Dengue Dengue. Se trata del dúo peruano formado por Rafael Pereira y Felipe Salmón, quienes ocultan sus cámaras con máscaras para que la ceremonia de iniciación sea vistosa, y celebran una liturgia armada con electrónica, folclore trasculturado y otros elementos rítmicos. El resultado se parece mucho a un bucle, a un mantra que te envuelve y te transporta a unos Andes imaginarios.

Y de propina, la ya fogueada banda mexicana Molotov, generadora en otro tiempo de un potente revulsivo musical. Desde hace tiempo (lo comprobamos ya cuando pasó hace unos años por Pirineos Sur) vive de rentas con ese puñado de canciones que 'dan en la madre'. Estrenó alguna pieza, pero en conjunto la cosa no hizo temblar los cimientos del recinto Expo. De camino a casa recordé a Elkin y Nelson: “Tienes que tomar conciencia latinoamericano / la revolución es una arma que libera a tus hermanos”. ¡Adentro!

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