El cachirulo es, sin lugar a dudas, una de las prendas más destacadas del folclore aragonés. Bien sea como pieza clave del traje regional, bien como adorno durante las Fiestas del Pilar, este pañuelo anudado en cabeza o cuello, hecho de seda, algodón o lana merina, es conocido por todos los aragoneses y también por quienes visitan nuestra tierra en época de celebración. Pero ¿sabemos realmente qué es un cachirulo?, ¿cuál es su historia?, ¿para qué se utilizaba? Nosotros te lo contamos...

Orígenes y usos de la prenda

El origen del cachirulo se remonta a los musulmanes y, según diversos documentos históricos, fue empleado por los moriscos (musulmanes que fueron bautizados tras la pragmática de conversión forzosa de los Reyes Católicos en 1502) hasta el siglo XVII. Dicha prenda tenía un fin asociado a la labranza, para retener el sudor o el polvo durante las largas jornadas de trabajo en el campo, un uso que fue desapareciendo progresivamente hasta su resignificación en el siglo XX.

En 1953, Demetrio Galán Bergua —uno de los grandes estudiosos del folclore aragonés— y Pascual Yrache fundaron la Asociación Amigos de la Jota, cuyo objetivo era salvaguardar la tradición jotera en todas sus manifestaciones artísticas. Sus deseos y esfuerzos por valorizar la cultura aragonesa, incluso en lo gastronómico, llevó a esa agrupación a crear una sección conocida como la Peña El Cachirulo, que fue cobrando cada vez más fuerza hasta convertirse en el eje principal del colectivo; este hecho motivó la redacción de unos nuevos estatutos que terminaron por constituir la Asociación Regional Aragonesa El Cachirulo.

Para asistir a los encuentros, en los que se organizaban grandes comidas, los varones debían portar el ajedrezado pañuelo bien atado en la cabeza. Según recoge la Gran Enciclopedia Aragonesa, al inicio de estas comidas, el mayoral-presidente daba "tres golpes de vara sobre la mesa" y todos cantaban la jota: "Qué sería un baturrico / sin la cabecica atada / si aun llevándola atadica / dice las cosas tan claras".

El pañuelo original de la Peña era de color rojo y negro, que es —posiblemente— la versión más extendida del mismo. No obstante, también podemos encontrar cachirulos de otros colores como el morado y negro de Teruel, así como variantes floreadas y con cualquier tipo de estampado.

Icono indiscutible de Aragón, de su gente y de sus fiestas, ya sea en muñeca, cabeza o cuello, en bebé, adulto o niño, el cachirulo es sinónimo de tradición, celebración y abrazo; esto último, eso sí, en un sentido metafórico. Dada la situación que nos ocupa.