Hoy en día se aplica el nombre de indumentaria tradicional a prácticamente cualquier forma de vestir que pretenda parecer que se va de aragonés. Pero no todos los atuendos que pueden llevarse son realmente tradicionales.

El adjetivo tradicional proporciona cierta consideración de verosimilitud y un pedigrí de prestigio que por su sola utilización ya se cree que valida las prendas a vestir. Pero en realidad no es así. Se trata más bien de una estrategia de marketing que con frecuencia no responde a las características del producto.

La indumentaria tradicional es aquella que se ha trasmitido de una generación a otra y conlleva una perduración de su uso entre un determinado grupo de gente. Las prendas que la constituyen se han recuperado de viejos arcones o bien reproducen las que se ha constatado que las lucían las generaciones precedentes, lo más fielmente posible. Se centra en el siglo XIX pero puede remontarse hasta mediados del siglo XVIII y tiene un marcado carácter popular si bien no hay que limitarla a ninguna clase social.

Es preciso diferenciarla de otras formas de denominar a un atuendo aragonés.

Detalle de la pintura ‘Nuévalos’ de Manuel Yus y Colás. SERVICIO ESPECIAL

Llamar a cada cosa por su nombre

La fórmula traje típico señala la intención de adscribir una determinada forma de vestir a un lugar concreto que puede ser una localidad, una provincia, una región o incluso un país, realizando una abstracción muy simplificadora de las indumentarias usadas por sus habitantes.

Semejante es el caso de la expresión traje regional ya que realmente no existe un traje determinado que se haya vestido a modo de uniforme en toda una región, al menos en Aragón eso no ocurre. Hay que tener presente que la actual división territorial de España en provincias y regiones se produjo en 1833 y que responde a razones políticas, no sociales ni culturales. Los límites regionales son meras fronteras administrativas, por lo que las teóricas diferencias con las áreas vecinas no siempre se dan.

La calificación de popular para el traje o la indumentaria indica de forma explícita que era el pueblo quien la vestía, marcando un distanciamiento de las clases sociales más acomodadas. No obstante se viene a querer indicar la generalización del vestir aludido, al ser el pueblo la mayor parte de la sociedad y a la vez se insinúan ciertas connotaciones de arcaísmo o tradicionalidad ya que por sus menores recursos económicos el pueblo es más lento en el cambio de costumbres o adopción de nuevas modas que los estamentos pudientes.

Tarjeta postal histórica de Fototipia Madriguera. SERVICIO ESPECIAL

Cuando se habla de indumentaria histórica se alude a los trajes llevados en un tiempo pasado que siempre preciso precisar cual es, es decir, hay que indicar el período cronológico al que se refiere. Normalmente se centra en las formas de vestir de las clases sociales más altas y cutas, muchas veces de ambiente cortesano y que sobre ellas es más fácil obtener información.

Por último queremos mencionar la llamada indumentaria de transición que correspondería, dentro de la indumentaria tradicional, a la constituida por nuevas prendas  que desde mediados del siglo XIX se van introduciendo por los nuevos cambios de modas y que conviven con las prendas tradicionales.