Parecía un trámite, pero acabó convirtiéndose en resultado más inesperado de la historia de la Copa del Mundo. 

Italia jugaba su último partido de la fase de grupos del Mundial de 1966 ante la selección más desconocida del torneo, Corea del Norte, que había llegado a la fase final del Mundial gracias a que varias selecciones asiáticas se retiraron de la competición, y tras eliminar a Australia en la clasificación.

A los italianos les valía un empate en el partido para avanzar a cuartos de final (en aquella época, el Mundial lo jugaban tan solo 16 equipos).

Pero Corea del Norte también tiene opciones: viene de perder con la URSS y empatar ante Chile. Es una selección absolutamente hermética, de la que nadie sabe nada, más allá de que el régimen de su país les liberó de sus trabajos para que pudieran pasar varias semanas de concentración en la Unión Soviética preparando el Mundial.

Once distintos

Hubo incluso espacio para las bromas (bromas que hoy en día serían más que censurables). Lo atestigua Alfredo Relaño, en su libro ‘Tantos Mundiales, tantas historias’ (Corner, 2014).

“El árbitro español [Juan] Gardeazábal, que tuvo a su cargo el URSS-Corea del Norte, hizo un comentario en broma. ‘Son tan incansables que llegué a pensar que en la segunda mitad habían salido once distintos, ¡como son todos iguales!”.

Italia confía tanto en la victoria que reserva a varios de sus mejores jugadores, pensando ya en el partido de cuartos de final (el Mundial lo jugaban 16 equipos).

El partido, disputado en el estadio Ayresome Park de Middlesbrough, comienza torcido para Italia, que pierde por lesión a uno de sus jugadores, Bulgarelli (aún no había sustituciones).

Pero aún se pusieron las cosas para los ‘azzurri’ en el minuto 41, cuando Dook Ik Pak se interna por la banda derecha, dispara cruzado y bate a Albertosi, el meta italiano.

El gran día de Ri Chang Myong

El resto del partido es un intento desesperado de Italia por empatar, y una resistencia heroica de los norcoreanos, con su portero al frente: se llamaba Ri Chang Myong y solo tenía 19 años. Era menudo y delgado, pero muy ágil, y aquel día lo paró todo.

Gana Corea del Norte, que avanza a cuartos, con tres puntos. Italia, con tan solo dos, se queda fuera. Los titulares de la prensa italiana fueron durísimos: ‘Grotesco, ‘Vergüenza nacional’, ‘El fútbol italiano ha muerto’, etc.

El partido entre Corea del Norte e Italia se jugó en Middlesbrough

El resultado fue sorprendente incluso para los propios coreanos, que ya habían reservado los billetes de avión para volver a casa.

Les tocaría jugar en el estadio del Everton ante Portugal, y cuando quisieron reservar hotel en Liverpool, no había plazas disponibles. Fueron alojados de urgencia en una iglesia protestante de la ciudad.

Entretanto, Italia regresó a casa de manera casi clandestina: la delegación alteró el plan inicial y desembarcó en Génova (y no en Roma, como estaba previsto) para evitar encontrarse con unos ‘tifosi’ especialmente iracundos.

Pero trascendió el plan de viaje, y unos setecientos seguidores italianos se presentaron en el aeropuerto de Génova, cargados de cajas de tomates maduros. La emprendieron a tomatazos contra los jugadores de su selección.

Rozando la sorpresa también ante Portugal

Corea del Norte estuvo a punto de firmar una segunda sorpresa consecutiva: en su partido de cuartos ante Portugal, se puso 3-0 a la media hora. Solo el talento de Eusebio, que marcó cuatro goles, permitió respirar aliviados a los lusos. 

Corea perdió 3-5 y fue eliminada, pero su gesta ante Italia pasó a la historia. Sus futbolistas volvieron al más puro anonimato

Se propagaron algunas historias sobre su paradero (se dijo que habían sido internados en un campo de trabajo, como castigo por haberse emborrachado en la víspera de su duelo ante Portugal) y apenas se volvió a saber de ellos hasta que en 2001, dos periodistas británicos, Nicholas Bonner y Dan Gordon, los localizaron.

De ahí nació el documental ‘El partido de sus vidas’, que narra la hazaña de los norcoreanos y su vida posterior: los responsables de la película lograron que siete jugadores de aquel equipo regresasen a Middlesbrough en 2013, donde fueron recibidos como unos héroes.