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el recinto más grande de estas fiestas

Una noche en... River Sound Festival

Conciertos, diversión, menores separados y botellón exterior, en el Parking Norte

 

Asistentes al River Sound se divierten. - Foto: CHUS MARCHADOR

El botellón en el exterior del recinto se disparará en el final de las fiestas. - Foto: CHUS MARCHADOR

PABLO LAVEDÁN
10/10/2014

River Sound Festival se presenta como una de las principales opciones de ocio para las noches de estas fiestas. El recinto que se estrena este año (y que tiene la concesión del Parking Norte de la Expo hasta la edición de 2017), ha calentado motores durante estos primeros días antes de afrontar la intensa recta final que según sus organizadores le espera.

Por sus dimensiones, es el espacio de ocio más grande de estas fiestas. El recinto cuenta con más de 50.000 metros cuadrados de espacio disponible para sus visitantes, de los cuales 21.000 se encuentran cubiertos por carpas y haimas. En total, existen ocho carpas que acogerán alrededor de 160 actuaciones durante diez días. Su aforo total asciende hasta 45.000 personas.

Puestos sobre la mesa los datos técnicos, toca desgranar sus características. River Sound Festival se presenta como un espacio en el que se intenta cuidar al máximo la seguridad. Existe una zona independiente reservada a menores de edad en la que no se vende alcohol. Pese a ello, los menores que acudan acompañados de sus padres y presenten una autorización, pueden acceder a la zona principal (llamada Zona de Marcha) abierta a todo el público.

 

Cero alcohol

El objetivo, además de cumplir de manera escrupulosa con la normativa vigente, es que los menores no consuman alcohol. Aunque pese a las medidas tomadas y las restricciones, muchos de ellos sí beben cada noche de una u otra manera. De hecho, hay constancia de varias intoxicaciones etílicas sucedidas en el espacio reservado a los menores.

Y es que pese a las notables medidas de seguridad (cada visitante pasa por dos controles al acceder al recinto), River Sound Festival no puede hacer nada ante fenómenos como el botellón que cada noche acampa en los aledaños de las entradas al recinto. "Los precios no son demasiado caros, pero nos sale mucho más barato beber aquí fuera y entrar mediada la noche", explicaba el miércoles por la noche Andrea con un litro de ron con coca cola en la mano. Chema, otro menor de edad, fue más claro: "Aquí podemos beber alcohol y dentro no. No hay mucha más explicación".

Dentro, la zona de menores cuenta con los mismos servicios que la zona de marcha (bares, restauración, aseos y puesto médico), la única diferencia es que en sus barras no se vende alcohol. El pasado miércoles, mientras Lori Meyers tocaba sobre el escenario principal, la carpa mostraba un aspecto dispar. A un lado de la valla central que separa a menores y mayores de edad, la zona de adultos mostraba cerca de media entrada mientras en la zona joven apenas bailaban unas decenas de personas. Era una noche de poca afluencia, pero el botellón ganaba a la música indie.

Más allá de esta práctica habitual de cada año, River Sound Festival pretende ser una opción seria de ocio nocturno. Cuida su organización, no escatima en personal de seguridad, ha repartido con acierto los diferentes espacios musicales y ha resuelto con eficacia el asunto de los menores de edad. "Lo que hemos intentado es buscar las mejores soluciones posibles, sin romper grupos de amigos ni forzar a los padres", apunta uno de los responsables del River Sound Festival.

Lo cierto es que el Parking Norte luce errores y aciertos. Entre los primeros se puede apuntar al pobre sonido en algunas de las carpas, la aparente escasez de urinarios para el gran aforo del recinto o lo incómodo de su barrera de separación en la carpa principal de conciertos. También destacan aciertos como la buena variedad gastronómica que ofrece, su abundante personal en las barras para agilizar el servicio, una propuesta musical abierta que cubre todos los estilos musicales y el buen trato que dispensa el personal del River Sound Festival.

Una serie de factores que, al final, convierten el Parking Norte de en una apuesta interesante para una noche de ocio. "Hoy --por el miércoles-- no hay demasiada gente, pero hemos estado otros días con más gente y todo funcionaba sin problemas", explicaba Manuel Suárez. Su novia, Pili de Andrés, apuntaba en la misma dirección: "Nos gusta venir aquí. El recinto es cómodo y hay propuestas para todos los gustos". Se puede decir por tanto que el River Sound Festival aprueba.

 

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