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Jesús Membrado

El artículo del día

Jesús Membrado Giner

Entre fulleros anda el juego

En este país con pandemia y sin pandemia siempre acaban forrrándose los mismos

Pocas semanas han tenido tanta concurrencia de noticias estrambóticas y feas como esta que acabamos con el Domingo de Ramos.

Entre fulleros anda el juego jesús Membrado Giner

Empezó con la amenaza de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Ferias de Andalucía con un paro patronal ilegal que afectaría a 780 casetas gestionadas por la Feria de Abril de Sevilla si no les dejaban saltarse la ley y poder explotar a sus trabajadores, imponiéndoles plena disponibilidad y horarios prolongados de atención al público.

Se inventaron que la reforma laboral les impedía trabajar en las condiciones que acostumbraban, sabiendo que desde 1919 existen en España las cuarenta horas de trabajo semanales, y desde 1980 con el estatuto de los trabajadores, entre el final de una jornada y el inicio de la otra deben transcurrir al menos 12 horas. Algo que también debería desconocer la abogada del Estado y diputada por Vox Macarena Olona, cuando aireó esta reivindicación ante la ministra de Trabajo en el Congreso. Claro que, para ellos, en la feria se ha trabajado 16 horas «toda la vida de dios».

Llevar esta polémica a las primeras páginas de algunos medios de comunicación nacional como un problema del Gobierno es esperpéntico, pero también es la medida de la profesionalidad y ética periodística con la que algunos informan.

El problema es cómo se pueden presentar estos empresarios, en una rueda de prensa, para confesar que llevan décadas vulnerando los derechos laborales de sus trabajadores sin caérseles la cara de vergüenza.

Claro que todo se puede superar. El pasado martes saltaba la noticia: dos especuladores, un aristócrata y un plebeyo, mentiroso profesional, ejercieron como mediadores en la compra de mascarillas y material sanitario con Malasia por cuenta del Ayuntamiento de Madrid durante los días más crueles de la pandemia , cuando morían miles de personas y todos estábamos aterrorizados. Parte del material fue defectuoso, aunque costó 16 millones de euros, de los cuales seis fueron para comisiones del aristócrata y el plebeyo, que se los gastaron de la forma más obscena en un yate, coches carísimos, relojes, un piso de lujo...

Una orgía del derroche y la opulencia propia de nuevos ricos con poco cerebro. ¿Que cómo dieron este tocomocho? A través de un primo del alcalde que les facilitó el acceso a los funcionarios encargados de realizar estos contratos.

El alcalde, José Luis Martínez Almeida, no ha presentado la dimisión, qué va, ni tampoco Ciudadanos ve razones para hacer una moción de censura por aquello de la decencia política. Dice haberse enterado por las noticias de prensa, cuando la Fiscalía ya había llamado a declarar a algunos funcionarios hacía unos días. La versión del alcalde es la clásica, no sabía nada, desconoce los hechos... Y en este caso no se sabe qué es peor, si la ocultación o el desconocimiento, porque en este último caso denota un desmadre en el funcionamiento y una falta de control en las arcas municipales, más que preocupante. ¿Para qué está la intervención? ¿Cuáles son los controles administrativos? ¿Quién ordenó los pagos?

Claro que el capote del nuevo presidente del PP, Núñez Feijóo, se las trae. Decía en una entrevista ese mismo día: «He estado hablando con el alcalde y me dijo que no sabía nada, yo lo creo, porque lo conozco desde hace tiempo y no dudo de su honestidad». Para argumentar algo más «en la pandemia se rebajaron los controles y la manga ancha posibilitó esta picaresca». Pero lo que no dice es que en este país con pandemia y sin pandemia siempre se forran los mismos.

Y como no hay dos sin tres, la tercera noticia es que se condena por tercera vez al PP por corrupción en el caso Gürtel. Con lo que acumula ya tres condenas por beneficiarse con mordidas para financiar actos electorales del partido. En esta última se le impone una multa de 204.198 euros como partícipe a título lucrativo de los delitos cometidos por la trama urdida en el municipio de Boadilla del Monte. La condena de 23 personas se suma a los numerosos encausados y condenados que se van repitiendo juicio tras juicio.

Como decía aquél, espero que estos ejemplos de lo que en este país puede ocurrir en una semana sean un mal pasajero porque la ciudadanía no se los merece.

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