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El Periódico de Aragón

Lucía Pérez García-Olivar

Tercera página

Lucía Pérez Garcia-Oliver

270 Kg.

¿Por qué la central de Andorra se destruye mientras en otros sitios se crean centros de investigación?

Hoy toca orden de polvorín, dictado, temor y resignación. 270 kg de dinamita van a hacer saltar por los aires las grandes moles de la central térmica de Andorra, eso sí, controladamente como todo en este país de turbias apariencias, algunos pensamos que es un escandaloso error destruir lo que tantos millones costó al Estado hace años y pagaron los impuestos-sudor de los españoles.

Destruir es como la guerra, prueba y muestra siempre de barbarie soez, despilfarradora e ignorante, pero no defender con uñas y dientes «a muerte», callando cartas que han debido ponerse boca arriba sobre todas las mesas para que se limpien las estancias del poder es lo mismo, jamás prudencia. Mandatarios que se jactan o representan a un país culto y avanzado, deberían serlo ellos y si no, por lo menos, ser honestos, transparentes, sostenibles y sensibles para no destruir algo tan delicado y valioso como la Historia de generaciones sin pensar y presentar antes, mucho antes, otras alternativas útiles y productivas. Máxime cuando ello, pueden comprobar desde hace décadas en toda Europa (incluida España) acciones y actuaciones de reconversión inteligente de edificios para otros usos eficaces en el futuro a corto, medio y largo plazo.

¿Por qué en Andorra se destruye sin vuelta atrás, mientras en otros sitios de España, las mismas industrias eléctricas desde hace años han creado y crean fundaciones, becas, centros de investigación etc.? ¿Por qué desde hace años, cuando gobiernos y empresas ya se olían el tema y empezaban a modular el proyecto que pondrán ahora en marcha, solo contemplaron para la provincia de Teruel la destrucción y otra vez la explotación de recursos? Ni hay respuesta veraz hasta los mismos fondos.

Mientras las empresas urdían proyectos para sus nuevos dividendos, ¿dónde estaban y para qué tienen España y Aragón políticos, instituciones administrativas y académicas, colegios profesionales, doctores y doctorandos? ¿Para dejar hacer, dejar pasar como avestruces los cuatro años y acallar voces desesperadas con mentidas promesas o una mísera mordida? ¿Cómo es posible tanta incuria y tanto menosprecio al colectivo votante? Dice muy poco de la inteligencia, del trabajo al servicio público y la ética tanto de quienes han dado el visto bueno y beneplácito a semejante destrucción, como de quienes se han callado cualquier información contrastada que los ciudadanos de Andorra y de toda España tenían el derecho de conocer con pelos y señales desde el minuto cero. ¿A las ocultaciones que afectan al común se les llaman ahora eufemísticamente «datos confidenciales» solo para elegidos?

Hoy, la central térmica de Andorra caerá. Durante los últimos años, para los habitantes de la localidad y la comarca el preoperatorio ha sido un calvario lleno de confusión, dimes y diretes. Una sibilina metodología de vampirizar con el «divide y vencerás» la energía de sus habitantes gota a gota, sin decirles nadie claramente la verdad con sus luces y sombras desde el principio, sin llamarles a decidir sobre sus alternativas de futuro, sin darles la oportunidad de opinar con todos los datos en la mano. Solo una parte sesgada e interesada que nunca ha sido, ni es, la verdad verdadera. Durante años se han sentido llevados y traídos pero no conocedores ni consultados. Han tenido y tienen que pencar con seguir viviendo desasosegados buscándose la vida sin que quienes hablamos de la central como patrimonio cultural, de plantas fotovoltaicas o futuribles –no tangibles– proyectos que deberían haberse redactado tiempo ha. Solo los vecinos de allí, esperan hartos y recelosos dejar de ser noticia veloz. A ellos es a los únicos que les urge hace años el tiempo de ver respuestas reales y duraderas, no noticias ni más parafernalias. Muchos predicamos, limpios e impolutos desde las lejanías urbanitas, disponiendo su bien y su mal sin consultarles, explicarles ni oírlos, creyéndonos más sabios de sus cosas y sus necesidades que ellos mismos.

¿Dejar solo su chimenea como un pirulí privado en medio de una propiedad privada con fotovoltaicos privados? ¿Han pensado en sus múltiples lecturas?

Por eso ¡ojalá hoy cada habitante de las Cuencas Mineras vaya a sus ayuntamientos y a su comarca a pedir un listado de las leyes que afectan al medio rural, a la vivienda en él, al patrimonio cultural de todo tipo material e inmaterial, al paisaje, al agua, a la ganadería y agricultura etc. y, cuando no entiendan algo, vuelvan haciendo valer sus derechos a que se les explique y aplique! ¡Ojalá esto sirva para darnos cuenta real de la importancia y el valor de ser ciudadanos de verdad y defensores de lo nuestro, exigiendo transparencia, honestidad y un precio justo por lo que se han llevado y se llevan! Solo así, la voladura de la central térmica habrá dinamitado también la pasividad y el conformismo inútil. Solo así dejaremos de ser El payaso de las bofetadas de León Felipe, el muñeco de Europa. Solo así, la central térmica vivirá para siempre y su recuerdo, para cada habitante del ayer y el mañana en la comarca, será un íntimo, secreto e inmortal Calaf. ¡Vencerá!

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