Opinión

La Vuelta, el Vive Latino y Zaragoza

Zaragoza está viviendo esta semana un par de acontecimientos de los que hacen (o deben servir para hacer) ciudad. El jueves llegó a la capital aragonesa toda la caravana de la Vuelta Ciclista a España para hacer meta en una ciudad donde hacía quince años que no llegaba el pelotón y desde ayer y hasta mañana el recinto de la Expo acoge la segunda edición del festival Vive Latino, una copia del que lleva ya haciéndose varios años, desde 1998, en México y que reúne a numerosos artistas de la canción durante las dos jornadas. Se trata de dos eventos que sirven para poner a Zaragoza en el mapa y se trata de ese tipo que sirven para promocionar la ciudad ya que solo exclusivamente ocurren aquí y las visitas son obligadas. De hecho, los hoteleros anunciaron esta semana que los establecimientos de la ciudad estaban prácticamente llenos, lo que revierte en la actividad económica de la capital.

Este tipo de apuestas deben continuar y los gobiernos autonómico y municipal tienen que seguir trabajando para acercar estos espectáculos a los zaragozanos. Pero no solo a ellos. Sobre el Vive Latino se dice que la primera edición fue mucho para la gente de la tierra y la repercusión en el exterior fue todavía escasa. Es cierto que era el primer año y que los inicios y la continuación del segundo es lo más difícil en este tipo de festivales. Pero ahí la ciudad de Zaragoza y el Gobierno de Aragón (ambos son patrocinadores de lo que acontece en Ranillas) no deben de escatimar recursos. El año pasado se dijo que el Vive Latino reportó 3,8 millones de euros y este año, con más personal (se espera llegar a los 22.000 asistentes cada uno de los dos días) el rendimiento económico debe ser mayor. El festival y acontecimientos como la etapa de la Vuelta (que le costó al ayuntamiento 90.000 euros y su repercusión se estima en 250.000 euros) son necesarios para promocionar la ciudad y animar a muchos turistas nos solo de España, sino de otras partes del mundo, a que visiten la ciudad. Por eso, aspirar a ser sede del Mundial 2030 de fútbol, si es que se celebra en España finalmente, o conseguir que el futuro campo de fútbol reúna a numerosos espectadores en conciertos únicos en Zaragoza, debe ser una tarea de los nuevos equipos de gobierno que echaron andar en la plaza del Pilar y en el Pignatelli tras las últimas elecciones.

Zaragoza es una ciudad que cada día va a más en todos los aspectos y debe continuar sumando también con este tipo de eventos de ocio que económicamente reportan cantidades altas a las arcas de los sectores afectados.