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El Periódico de Aragón

REAL ZARAGOZA

Molina, la pieza de Carcedo

El centrocampista queda libre tras acabar contrato en Ibiza. En la isla coincidió con el técnico zaragocista, para el que fue un fijo en el once

Manu Molina, en su presentación con el Ibiza. EL PERIÓDICO

El Real Zaragoza busca prioritariamente el gol pero también dos refuerzos que den consistencia tanto a su defensa como al centro del campo. El club aragonés está detrás de un mediocentro ofensivo que complemente lo que ya tiene en su plantilla y ahí la pieza que más encaja es la de Manu Molina. El onubense de 31 años no solo cumple con ese perfil de buen pelotero, pasador, el jugador que ha de poner la calidad para lanzar el ataque, sino que ya ha sido esa figura con Juan Carlos Carcedo en el Ibiza.

El futbolista llegó a la isla hace dos veranos y fue un fijo tanto con Carcedo como con Paco Jémez, su sustituto. Termina contrato el próximo 30 y, por tanto, llegaría libre a La Romareda. Molina ha tenido más pretendientes de Segunda División como el Leganés, el Cartagena, el recién ascendido Andorra o el Huesca, cuando también tenía a Carcedo como candidato al banquillo.

Su relación con el técnico es excelente y eso puede ser clave en su llegada a Zaragoza. «Lo veo muy preparado. En Segunda no ha dirigido muchos partidos, pero se le ve la madurez y el Ibiza era un equipo fiable, con identidad y personalidad. Le va a ir muy bien, seguro», señaló a este diario tras el fichaje del entrenador.

Molina también destacaba las cualidades tácticas de Carcedo, cuyo sistema de referencia es el 4-2-3-1, y que en el Ibiza fue capaz de crear un equipo consistente atrás que encajó muy pocos goles. «Le gusta tener el balón, buscar los espacios, salir jugando, aprovechar las bandas y encajar pocos goles teniendo una apuesta muy valiente. Y la estrategia la trabaja muchísimo y le saca provecho. Un día o dos por semana los dedica al balón parado», añadía Molina.

Manu Molina se formó en la cantera del Recreativo de Huelva, pero en edad cadete fue fichado por el Espanyol. Ahí su progresión fue magnífica y, en 2010, no solo hizo la pretemporada con el primer equipo sino que Mauricio Pochettino le hizo debutar en Primera División. Jugó siete partidos en la máxima categoría y el siguiente verano llegó a Aragón, a las filas del Huesca, como cedido. En Segunda acabó haciéndose un hueco y disputando 23 partidos de Liga.

Sin embargo, tuvo que volver a dar un paso atrás y jugar en Segunda B con el filial del Valencia los dos siguientes cursos, hasta que regresó al Recreativo de Huelva para jugar en Segunda y, de nuevo, en Segunda B tras el descenso del decano. Molina pasó después incluso por la Tercera División en las filas del filial del Deportivo. Lleida, Salamanca y Balompédica Linense fueron sus siguientes clubs en Segunda B hasta recalar en el Ibiza en 2020, junto a Carcedo, para ascender al equipo a Segunda y hacerse un fijo esta temporada.

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