El derbi aragonés

El regate al destino de Fran Escribá

El entrenador valenciano cayó tras ser ‘apagafuegos’ el curso anterior en el Celta y el Villarreal, algo que no quiere repetir en el Real Zaragoza

Fran Escribá da instrucciones ante el Eibar.

Fran Escribá da instrucciones ante el Eibar. / JAIME GALINDO

No hay dos sin tres, dice el refranero popular. Escribá intenta evitar esa ley no escrita en su caso, ya que en el Real Zaragoza puede repetir la historia vivida en el Celta y en el Elche, a donde llegó como apagafuegos para salvar la temporada y fue despedido al curso siguiente en el primer tramo. Tras llegar hace un año, ese regate lo quiere hacer con una victoria ante el Huesca.

Tras un exitoso periplo en el Elche al que subió y mantuvo en Primera hasta el descenso administrativo, Escribá dirigió al Getafe en la 15-16 durante 32 jornadas, dejando al equipo en un descenso que no pudo evitar Esnáider y arribó al Villarreal en la 16-17, al que clasificó para la Europa League y fue despedido, de una forma un tanto injusta, tras solo seis citas de Liga en la temporada siguiente.

Sus últimas tres etapas en el banquillo han llegado con la temporada en marcha, con el traje de bombero para apagar el fuego de equipos en crisis. Para eso le llamó el Celta en la 18-19, para sustituir a Cardoso en marzo y tras 26 jornadas, con solo dos puntos de renta con el descenso a Segunda. En las 12 jornadas finales el Celta sumó 16 con el valenciano y logró la permanencia. Al curso siguiente solo estuvo 12 partidos, para ser sustituido por Óscar García Junyent con el Celta ocupando zona con el billete a Segunda y con 9 puntos.

La historia se repitió en el Elche, con una salvación en el curso 20-21 en la que Escribá reconoció ayer que había sido su situación más difícil en su carrera deportiva. Llegó al equipo ilicitano, en su segunda etapa en esa entidad, en la jornada 22 y siendo penúltimo. Sumó 18 puntos de 51 posibles en 17 citas y certificó la permanencia en la última jornada, en la que el descenso fue para el Huesca. 

Al curso siguiente, con Christian Bragarnik, dueño del Elche, y su poca paciencia con los entrenadores, Escribá tuvo que hacer las maletas tras 14 jornadas, con 11 puntos de 42 posibles y con el Elche abriendo la zona de descenso. Francisco fue su sustituto en el cuadro franjiverde, que se salvó en la 21-22. Ahora, en la 16ª jornada en el Zaragoza y tras arribar el curso pasado con 27 jornadas por delante, intenta regatear ese destino.