Real Zaragoza

El Real Zaragoza: Doctor Jekyll y Mr Hyde

Velázquez suma el 83 % de los puntos en casa pero solo el 22 % fuera,

El pucelano ya es uno de los técnicos que más tardan en estrenarse como visitante desde el último descenso

El equipo aragonés aún no ha sido capaz de derrotar a domicilio a un aspirante a subir

Mollejo, con gesto contrariado durante el partido del pasado domingo en Eibar.

Mollejo, con gesto contrariado durante el partido del pasado domingo en Eibar. / CARLOS GIL-ROIG

Jorge Oto

Jorge Oto

El Real Zaragoza de Julio Velázquez es uno en casa y otro bien distinto fuera. La distinción se viene agudizando en las últimas jornadas para mostrar un equipo sobrio, seguro, solvente y sólido en La Romareda, pero en el que todas esas virtudes se reducen notablemente cuando sale de viaje. La tónica no es nueva, ya que el Zaragoza ha sido incapaz de ganar en los feudos de los equipos de la primera mitad de la tabla a los que ha rendido visita, pero es que Velázquez todavía no se ha estrenado a domicilio. Y ya es uno de los entrenadores que más tardan en hacerlo desde el último descenso.

No gana el pucelano fuera pero no pierde en casa, donde residen las esperanzas e ilusiones de un zaragocismo que se congratula del rescate de solvencia como local de una escuadra que suma diez de los doce puntos que se han puesto en juego en la Romareda desde que llegó Velázquez. A los triunfos ante Leganés (1-0), Andorra (2-0) y Sporting (3-0) se suma el empate frente al Levante (2-2) en un partido que los aragoneses tenían encarrilado al descanso con dos goles de ventaja, pero que acabó en tablas merced a dos errores defensivos explotados por los granotas.

Ese 83% de los puntos cosechados en casa contrasta con el 22% que el Zaragoza tan solo ha sido capaz de retener en los seis desplazamientos llevados a cabo hasta ahora, en los que atesora un registro de dos derrotas (por la mínima tanto en el estreno de Velázquez en Albacete como el pasado domingo en Eibar) y cuatro empates (1-1 en los feudos de Espanyol, Eldense y Amorebieta y sin goles en Alcorcón). La diferencia es notoria y pone de manifiesto las dos caras bien distintas que está mostrando el Zaragoza desde que Velázquez tomó las riendas.

El equipo, eso sí, compite. Así volvió a quedar claro en Ipurua, un feudo prácticamente inexpugnable a lo largo de todo el curso. Pero también en tierras vascas el cuadro aragonés evidenció los problemas que le vienen lastrando durante la temporada. El principal, sin duda, afecta a la generación de juego y a la creación de ocasiones. Con un disparo entre los tres palos en todo el partido (de Mollejo a las manos de Luca), el Zaragoza sumó su tercer partido fuera de casa sin anotar de los seis dirigidos por el pucelano. Entre todos ellos, el cuadro blanquillo ha celebrado apenas tres tantos, lo que supone uno cada dos encuentros. El problema ofensivo es evidente y, de hecho, es el sexto equipo que menos goles ha marcado a domicilio hasta ahora.

Sin embargo, la cosa cambia en casa, donde el Zaragoza siempre ha marcado desde que se produjo el relevo en el banquillo. Ocho tantos a favor (dos por partido) y apenas dos en contra en los cuatro choques disputados en el estadio municipal inciden en la transformación del Zaragoza cuando juega junto a su gente. Fuera de casa, sin embargo, su errática trayectoria le impide acercarse a un playoff que sigue a más de un partido y pendiente de ese golpe de autoridad que, de momento, no es capaz de dar.

La comparativa

La demora de Velázquez en ganar como foráneo le convierte ya en uno de los entrenadores que más tarda en hacerlo desde el último descenso. La inmensa mayoría de los técnicos que han pasado por el banquillo zaragocista a lo largo de las últimas once temporadas cantaron victoria a domicilio antes de los tres meses que el pucelano acumula ya como preparador blanquillo. Iván Martínez, Rubén Baraja y Luis Milla no consiguieron ganar a domicilio pero la estancia de todos ellos fue efímera (ocho partidos estuvo Martínez y diez Baraja, con el que se ganó 0-3 en Alcorcón pero por alineación indebida de los alfareros, y once Milla). El resto de los otros trece entrenadores que han dirigido al Zaragoza en esta última fase en Segunda siempre lograron estrenar el casillero de triunfos fuera de casa antes que Velázquez.

Tampoco el estilo es el mismo en casa que lejos de ella. En La Romareda, el Zaragoza apuesta, salvo en el duelo contra el Andorra, por las especiales características de un oponente que basa su existencia en el juego de posesión, por la presión alta, la intensidad y la implacable explotación del error del rival para lanzarse a su yugular. Todo ello abrochado por un excelente rendimiento defensivo, como lo demuestra que Badía aún no ha encajado un gol en La Romareda. A domicilio, sin embargo, el Zaragoza suele someterse al adversario, ya sea el poderoso Eibar, que ya marcó a los seis minutos, o rivales menores destinados a luchar por la salvación como Albacete, Eldense o Alcorcón. En Cornellá, la expulsión de un rival le dio alas para empatar.