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El Periódico de Aragón

EFECTO DE LAS ALTAS TEMPERATURAS

La escasez de hielo provoca que suba un 10% el precio para los bares

"El problema seguirá mientras haya sol", aseguran los fabricantes

Uno de los trabajadores del bar Cortez en Zaragoza sirve hielo en un vaso. | ÁNGEL DE CASTRO

Un 10% más en cada saco, es la subida que plantean algunos proveedores de hielo aragoneses ante la dificultad para encontrar género a la que se enfrentan algunas distribuidoras. En teoría, estas subidas llegarían de la mano de los problemas derivados de las constantes subidas en el precio de la luz, los combustibles y el plástico, tres elementos vitales a la hora de llevar a cabo la producción y distribución de cubitos. Así, este 10% supondría para los repartidores paliar levemente las pérdidas derivadas de la situación límite que provoca la falta de estoc.

La noticia llegaba ayer en forma de email. En un correo electrónico al que pudo tener acceso EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, la empresa Hielos Aragón informaba a sus clientes de que van a subir los precios de sus productos. «Viendo cómo está la situación en España actualmente debido al desabastecimiento de hielo que hay a nivel nacional provocado tanto por la subida nuevamente de la electricidad, gasolina y plástico, así como a la ola de calor que estamos sufriendo, nos vemos obligados a tener que subir el precio del saco de hielo», rezaba el comunicado que han recibido en sus bandejas de entrada hosteleros y restauradores de toda la comunidad.

En este caso concreto, la subida que propone la empresa, la cifra más habitual de las que se han dado para el saco de hielo es de en torno a un 10%, es decir, unos 35 céntimos más por saco que hasta ahora. Así, el saco formado por cinco bolsas de dos kilos cada una (10 kilos en total en cada saco), unidad mínima de venta del proveedor, pasa a costar ahora 3,5 euros.

Además, el correo también recuerda a los clientes que podrían tener que esperar más para recibir sus pedidos o no recibirlos en sus totalidad. «Debido a la demanda que hay, y no llegar a todos nuestros clientes, intentamos cubrir todas las necesidades posibles de todos nuestros clientes por lo que rogamos nos disculpen si no se les sirve las cantidades que ustedes solicitan», añade el texto del comunicado.

En el caso de la hostelería los dueños reciben la noticia justo al contrario, como un problema y comienza a plantearse repercutir las subidas en las bebidas que puedan llevar hielo como, por ejemplo, el café.

Ya son muchos, prácticamente la mayoría de establecimientos, que fijan precios diferentes según si el café va o no servido junto a un vaso con hielo. Al precio habitual de la bebida, en torno a 1,20 euros el café con leche, se le suman entra 10 y 20 céntimos en el caso de añadir a la comanda que la bebida se sirva con cubitos.

Otros establecimientos ya consideran los hielos un producto más de la carta. Así, las facturas reflejan un precio fijo por cubito consumido. En este caso, en la comunidad aragonesa los precios van desde lo más común, cinco céntimos por cubito consumido hasta los 20 céntimos en los casos más costosos.

Los hosteleros aseguran además que no solo es el hielo el que sube de precio sino que los proveedores están constantemente subiendo, el precio de los productos que más usan llegando hasta a duplicar el precio de venta en el caso del butano. «Los refrescos, la cerveza, la comida, todo sube. Antes teníamos los precios que nos servían para todo el año y ahora, si no queremos tener pérdidas tenemos que estar subiéndolos cada tres meses», asegura José Royo, uno de los encargados del bar El Pájaro Azul, situado en la calle Doctor Cerrada, muy cerca del centro de la localidad. En este sentido también reconocen que para los clientes no es factible que se suba el precio en tantas ocasiones. «Si vienes hoy y el café te cuesta 1,30, mañana 1,35 y pasado 1,40 lo más probable es que dejes de venir y es lo más normal», añade el encargado.

El hostelero considera además que el desabastecimiento y la falta de estoc y la alarma social que el problema puede generar son «la excusa perfecta para subirnos el precio» y, además, añade que en su caso no han tenido ningún problema para recibir los pedido. Aun así, aseguran que en su caso concreto, el consumo se reduce en verano debido que «la ciudad se queda vacía casi por completo».

Mientras brille el sol

No todas las empresas de fabricación y distribución de hielos se han lanzado a subir los precios de sus sacos de hielo. Es el caso de Frescofrío y Distribuciones Mariano Gambón, esta última una de las firmas importantes y que a más clientes atiende tanto dentro como fuera de la comunidad. Ellos reconocen que la subida de precios, también de entorno a un 10% llegó hace apenas un mes y que fue debido a los grandes aumentos en los precios de la electricidad, el plástico de las bolsas y el combustible.

En los que sí que coinciden las distintas distribuidoras es en que no hay hielo disponible y que el desabastecimento se está dando ya por toda España.

Pedro Gambón, uno de los propietarios de distribuciones Mariano Gambón aseguraba ayer que, mientras siga el calor y las altas temperaturas, seguirá el desabastecimiento. «Ahora mismo no hay manera de solventar la situación porque con este calor las máquinas tampoco dan para más», explico el empresario. Además, a la problemática de las altas temperaturas se suma que el mes de agosto suma muchos grandes eventos en los que el consumo de bebidas implica hielo. «En nuestro caso hace ya más de un mes que todos los nuevos clientes que nos llaman, la mayoría pedidos puntuales para fiesta de los pueblos, les decimos que no podemos servirles», explicó Gambón. Para el resto, bares y restaurantes que piden durante todo el año, los pedidos están llegan pero con un poquito menos hielo del que habían pedido», concluye.

Las discotecas mantienen todos sus arcones todavía muy llenos

Por el momento el ocio nocturno se mantiene fuera del grupo de afectados y conserva sus arcones llenos de hielo. «Antes era muy común que cada uno tuviera su propia maquina de hacer hielo pero eso ya quedó desfasado y ahora hace mucho que todos dependemos de un proveedor externo», explica Miguel Ángel Salinas, gerente del grupo Canterbury que agrupa varios locales de ocio nocturno en la capital aragonesa. «Nosotros a día de hoy no hemos tenido todavía ningún problema y por tanto no nos planteamos todavía ni subidas de precios, ni pedidos grandes para hacer acopio ni ningún otro tipo de plan de contingencia», añade Salinas.

La fidelidad se está convirtiendo en la cuestión que marca quienes son los que sí reciben el total de sus pedidos y quienes tienen que esperar. Así, lugares como discotecas que hacen grandes pedidos de forma prácticamente semanal siguen estando los primeros en la lista de clientes fijos de los proveedores. «Somos buenos clientes, normalmente si va a haber un problema los propios proveedores nos avisan pero en esta ocasión no sabemos nada», concluye el empresario.

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