en el centro de zaragoza

La economía y el mal tiempo lastran el éxito del Mercado medieval

Los comerciantes critican a la organización por querer imponer horarios

El viernes estuvieron varias horas sin luz y el sábado tuvieron que cerrar por la lluvia

Unas 180.000 personas han pasado desde el viernes por los puestos y participado de las actividades

Cientos de personas asistieron ayer a la última jornada del mercado. | MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Cientos de personas asistieron ayer a la última jornada del mercado. | MIGUEL ÁNGEL GRACIA / EVA GARCÍA

Eva García

Eva García

Pendientes, camisetas, cerveza artesana, riñoneras, chucherías o dulces marroquís. Todo tiene cabida en el Mercado medieval de las tres culturas. Buen ambiente, calidad y mucha gente, sobre todo paseando y mirando, degustando alguna de las delicatessen, pero quizá comprando menos que en otras ediciones. Unas 180.000 personas han pasado desde el viernes por los puestos artesanales, según fuentes municipales, que precisan que el "público ha respondido masivamente a esta cita cultural" transcurrida "pese a la lluvia del sábado sin grandes incidencias a resaltar"..

La lluvia caída el sábado «nos mató», señala la responsable del puesto de artesanía Axouxere, ya que tuvieron que cerrar justo cuando más afluencia había. La «economía y cómo están las cosas» se nota, pero los comerciantes también critican la mala organización. Para la taberna situada en la plaza de San Bruno esta edición ha sido «floja», ya que el viernes «estuvimos sin luz más de cuatro horas», con lo que eso supone para un establecimiento que ofrece alimentación cocinada en el momento. «Nadie vino del ayuntamiento, nos sentimos abandonados», critica uno de los trabajadores, llegados desde Jaén. El viernes poco pudieron trabajar y el sábado apareció la lluvia, con lo cual tampoco hicieron mucha caja. Este domingo miraban al cielo con la esperanza de que no lloviera o de que por lo menos no les obligara a cerrar.

Una mujer admira un puesto de artesanía en la plaza de La Seo.

Una mujer admira un puesto de artesanía en la plaza de La Seo. / MIGUEL ANGEL GRACIA

También estaba molesto con la organización Antonio, responsable de un puesto de juguetes tradicionales, quien además censuraba la propuesta de cambio de horarios por parte del consistorio. Es una «falta de respeto», decía, que «nos obliguen a estar de 11 a 23, siendo que al mediodía no viene nadie por la noches es cuando hay mucha gente», explicaba. Al final, la propuesta no salió adelante después de mucho hablar y los puestos han podido cerrar a la hora de comer y alargar la noche hasta la 1 de la madrugada.

Las ventas tampoco han sido como en otras ocasiones, «se nota cómo está la economía», reconoce; y añade que pasa en todos los sitios igual. Él acaba de volver de Palma y «el turismo internacional también está de capa caída», por lo que cree que hay que repensar este tipo de actividades. La lluvia tampoco ayudó mucho, aunque «esto no depende de nadie», reconocía la artesana de Axouxer. A ella se le había mojado un poco alguna de las carteras, "pero se secarán".

La tromba de agua del sábado provocó la cancelación de las actuaciones estáticas de circo, aunque los pasacalles salieron con retraso pero con normalidad. Este domingo, la organización y Zaragoza Cultural inspeccionaron los puestos para realizar un informe de daños que, señalan "son menores y puntuales", sobre todo a causa de las tormentas registradas por la noche. Dos puestos "han visto afectado su género y el resto han subsanado pequeñas incidencias poco significativas", han explicado desde el ayuntamiento. 

Juegos artesanos para niños y mayores.

Juegos artesanos para niños y mayores. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Los paseantes, ajenos a los intríngulis internos de los artesanos, disfrutaban de todo lo que ofrece el Mercado medieval. Los más pequeños pedían subir una y otra vez a la noria o a los ponis. Como Javier, de 5 años, que esperaba a comerse unas chuches artesanas antes de subir al tiovivo. «Vinimos ayer y nos tuvimos que ir por la lluvia», contaba su madre; así que hoy han aprovechado la mañana para que «se quite el gusanillo». Cerca de ellos, una joven reconocía que hay «mucha gente, casi no se puede caminar», aunque también reconocía que «una vez que te acercas, se despeja. Hay más gente mirando que comprando».