salud mental y deporte

Uno de cada ocho deportistas sufre un trastorno alimentario

Los TCA y la depresión tras la retirada son los principales problemas de salud mental

Los especialistas señalan que hay que explorar la identidad y ajustar las expectativas

La Fundación Blanca organiza esta tarde una jornada sobre 'Salud mental y Deporte, a las 18.00 horas, en CaixaForum Zaragoza

Miguel Indurain y Perico Delgado participaron reciententemente en una ruta ciclista por la salud mental.

Miguel Indurain y Perico Delgado participaron reciententemente en una ruta ciclista por la salud mental. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

El Periódico de Aragón

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La actividad física es esencial para mantener una buena salud, también mental. Sin embargo, la práctica deportiva puede ser perjudicial si se realiza de forma compulsiva o si afecta al resto de la vida cotidiana. Esto puede provocar problemas físicos (en huesos, músculos e incluso en el corazón) y mentales (casos de ansiedad, depresión o un Trastorno de la Conducta Alimentaria –TCA–).

Varios estudios señalan que los deportistas tienen un mayor riesgo de desarrollar un TCA que la población en general y esto se incrementa en el caso de los deportistas de élite. Lo sufren el 13% (uno de cada ocho), aunque en ocasiones la problemática es «consecuencia más que antecedente». Así lo aseguran a este diario Marta Tena, Beatriz Estremera y María Baselga, directora y psicólogas, respectivamente, de Renace, una clínica zaragozana especialista en trastornos de la alimentación. El centro, junto a la Fundación Blanca de Apoyo al Deportista y Renfe, organiza este jueves (18.00 horas, en CaixaForum) una jornada sobre Salud mental y Deporte, en la que además de especialistas y miembros de la fundación presidida por Lola Fernández Ochoa –hermana de Blanca Fernández Ochoa, medallista olímpica–, participarán dos deportistas: Regino Hernández y Tania Lamarca.

En los últimos años, aseguran Estremera y Baselga, se ha dado un incremento de los menores que acaban desarrollando esta enfermedad, pero no solo en alto rendimiento, sino en «deportes en los que hay una gran exigencia y disciplina», aseguran. Y no solo abundan los casos de TCA entre las gimnastas, como demuestra la presencia en la jornada de Tania Lamarca, en cuyo caso el trastorno alimentario «no fue su principal problema», sino que en su caso «fue la retirada».

Entre los TCA no solo existe la bulimia y la anorexia, sino que también la vigorexia es una realidad. Es esa «obsesión por el deporte y por una alimentación excesivamente saludable, que es menos fácil de reconocer», señalan las expertas. El perfil de las personas que llegan hasta Renace no es único, ya que los hay dedicados al deporte --no por perfil estético-- y aquellos que buscan también un cuerpo más delgado. Los casos que tratan van desde el final de la infancia hasta la adolescencia y la época adulta. Es decir, todas las edades. «Quizás porque se ha normalizado abordar los problemas de salud mental», dice.

Abordaje integral

En todo caso, es más numeroso el perfil femenino, porque «ellas piden ayuda», y los problemas son comunes. «Hay más anorexia entre mujeres, aunque también se da en hombres. Y más vigorexia entre hombres, aunque también hay mujeres», afirman las psicólogas, e insisten en que, en el caso de la vigorexia, no se percibe como una dolencia.

A la hora de tratar la enfermedad, cuentan que quizá llegan a la clínica por un problema de alimentación, pero es «la punta del iceberg, ya que tienen un malestar general, también emocional». Es decir, un problema de salud mental que va más allá. En el deporte, y no solo de élite, se trata de «cambiar nuestra corporabilidad» y el trastorno comienza cuando se invierte el tiempo «en la actividad física de forma compulsiva», por lo que es necesario «regular nuestra mala relación con el deporte».

Una cátedra del Gobierno de Aragón para conocer y abordar el problema

Uno de los grandes problemas de las instituciones a la hora de abordar la salud mental en el deporte es la absoluta falta de datos, estadísticas o estudios sobre el tema no solo en Aragón sino en toda España. Por ese motivo el Gobierno de Aragón ha puesto en marcha la Cátedra Fundación Blanca de Apoyo al Deportista, «que nace con los objetivos de generar conocimiento científico sobre el estado emocional y personal de los deportistas», según el propio ejecutivo. La cátedra se presentó el pasado mes de octubre con un acto en el Paraninfo en el que se proyectó un resumen del documental recientemente realizado sobre la vida de Blanca Fernández Ochoa. Esta iniciativa la financia el propio Gobierno de Aragón junto a la Fundación Blanca y la desarrollará la Universidad de Zaragoza.

El objeto de la Fundación Blanca de Apoyo al Deportista es acompañar, ofrecer herramientas de apoyo y favorecer la inserción laboral y social de los deportistas de alta competición después de su retirada. El nombre es un cariñoso recuerdo a Blanca Fernández Ochoa, primera mujer española en conseguir una medalla olímpica y única en hacerlo en esquí alpino hasta el momento, fallecida en 2019. La cátedra está dirigida por Nuria Garatachea. «Tenemos cinco grandes ejes estratégicos y uno de ellos se llama precisamente ‘Deporte y Salud’», explicó la consejera Tomasa Hernández. «La salud mental ya no es un tabú como lo fue para generaciones pasadas. Bien al contrario, ahora debe ser la clave de bóveda en la construcción de las carreras de todos nuestros deportistas», concluyó Hernández. 

La retirada del deporte suele marcar un punto de inflexión. Abordar ese momento debe hacerse cuando todavía la persona practica el deporte. «Hay que centrarse en trabajar la identidad y el equilibrio, sin dejar a un lado la disciplina. El deportista tiene que dedicar tiempo a otros ámbitos de su vida, no basar ahí su identidad».

En este proceso, conforme pasa el tiempo también se abordan las emociones para que «cuando llegue la retirada no sienta que se ha quedado sin nada», añaden. Otra de las cosas a tratar es cómo se gestiona la exigencia, la relación con los entrenadores o con el equipo. «Hay que tratar la salud mental independientemente de que no se haya generado ningún conflicto ni dificultad», apuntan.

Es por eso que tanto las psicólogas como Marta Tena, directora de Renace, ven tan necesaria la prevención. Se debe «identificar la problemática y tratarla» porque en muchas ocasiones cuando dejan el deporte «no saben quiénes son». Por eso hay que dividir la identidad en áreas, porque además de «su yo deportista» existe el familiar, el académico, el social, etc. «Deben recordar cómo eran antes del deporte, aunque en el caso de los deportistas de élite es más complicado porque hay ocasiones en los que no han tenido contacto con la vida diaria», explican. Algo que sí sucede cuando el deporte «es un hobby o una extraescolar», matizan. También es primordial «marcar objetivos vitales» ante una retirada.

Desde Renace, que abrió en Zaragoza en plena pandemia y desde entonces han notado un «incremento», sobre todo en el caso de pacientes mayores, quieren dar un mensaje positivo. «Se sale, sin ninguna duda», aunque tanto retirarse del deporte como recuperarse de un TCA «conlleva transitar por un camino doloroso» donde muchas veces se «quiere tirar la toalla», señalan. «Hay que pedir ayuda cuanto antes», insisten, porque «en ocasiones piensan que pueden salir solos pero no es posible y en otras les cuesta ver la problemática, pero es esencial identificarla, aceptarla y tratarla», añaden. «La recuperación es posible» y más si se cuenta con la familia, que es «el mejor aliado».

Las atenciones, a la baja, pero con cifras altas

En lo que va de año, las atenciones en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentarios del hospital Clínico (dedicada a los menores) ha disminuido, pero aún así, las cifras son altas, con 110 casos hasta noviembre, por lo que pueden incrementarse. Salvo una subida importante, el número será menor que en 2022, cuando las primeras visitas a la unidad fueron de 124 personas, un 53% más que en 2020, según datos del Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón. En 2021 se atendió a 140 personas (el doble que en 2019, cuando fueron 79), de las que 13 eran varones y 127 mujeres.

Durante y después de la pandemia ha habido un crecimiento "exponencial" de la incidencia, con casos más graves, que ha provocado un ingreso hospitalario. También se ha observado que el problema ha comenzado en edades cada vez más tempranas (10 años).

Este jueves, con motivo del Día Internacional de Lucha contra los Trastornos Alimentarios, la asociación TCA Aragón pondrá una mesa informativa, en la plaza de España de Zaragoza, de 18.30 a 20.30 horas.