Una consulta para solicitar unos análisis de sangre con los que confirmar un embarazo fue la excusa que un médico de Zaragoza empleó para tocarle los pechos a su paciente. Era, al parecer, su forma de comprobar que la joven estaba gestando. Unos abusos que denunció al igual que otras 31 mujeres y que este martes han llevado al médico sexagenario Pedro Florentino González Hernández al banquillo de los acusados. Poco antes de sentarse, el facultativo del centro de salud Parque Goya 2, perteneciente al Servicio Aragonés de Salud, reconoció todos los abusos sexuales. Hasta hoy él siempre decía que daba abrazos cariñosos.

Inicialmente afrontaba hasta un total de 60 años de cárcel por 26 delitos de abusos sexuales consumados y otros seis en grado de tentativa, si bien la condena se verá visiblemente reducida ya que cada una de las mujeres (representadas, entre otros abogados, por Olga Oseira, Noelia Liroz, Gemma Aibar y Mercedes Bayo, entre otras), que prefirieron llegar a un acuerdo para evitar "volver a recordar los hechos sufridos", aceptaron que fuera solo condenado por cada una de ellas a 1 año de prisión y el pago de una indemnización de 2.000 euros. Es decir, por ninguna entrará en la cárcel al no tener antecedentes.

Las otras dos que no se han conformado, asistidas por el letrado Alberto Peiró y Miguel Guillén, siguen la acusación hacia adelante, al igual que la Fiscalía. Pese a ello y a la vista de la hipotética condena, la defensa del encausado, Claudia Melguizo, señaló que en la cuenta del juzgado están consignados 13.000 euros de cara a pagar la responsabilidad civil.

La detención de este facultativo por parte de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de Policía de Aragón se produjo en mayo del pasado año, después de que siete mujeres fueran a comisaría y expusieran haber sufrido tocamientos innecesarios e, incluso, que fueran tratadas con palabras como «cariño», «guapa» hasta decir «qué bonitas uñas tienes» a una de ellas. El efecto de dicho arresto fue que saliera a la luz un modus operandi por parte del investigado que 32 mujeres se vieron reflejadas como víctimas.

"Reconozco los hechos que se me acusan y las causas que derivan de los mismos" afirmó este médico en un breve interrogatorio de la representante del ministerio público, quién reconoció que no tenía la especialidad de ginecología para realizar los tocamientos por los que fue denunciado.

Su único objetivo era tocar los pechos de sus pacientes. Muestra de ello fue cuando una mujer acudió al ambulatorio aquejada de un dolor de espalda y problemas en los nervios de un brazo y el facultativo, al parecer, le dijo que le iba a tocar los pechos, si bien esta se echó a llorar. La respuesta fue, según la denunciante, abrazarla.

Otra paciente acudió al centro de salud a pedir ayuda porque su marido había dado positivo en covid19 y se encontraba angustiada, siendo consolada con expresiones cariñosas, llegando a pasarle la mano por la espalda para finalmente darle dos palmadas en el culo. 

Cualquier excusa le valía. Hubo un día que una joven pidió cita médica para tratar una cuestión de pérdida de peso y Pedro Florentino González Hernández acabó sugiriéndole una exploración mamaria al tiempo que le dijo que él «la veía bien».

Otro caso fue el de una paciente de artrosis que acudió para tratar su dolencia y pudo escuchar cómo el encausado le decía: «¿Cómo una persona tan joven y tan guapa puede haber pasado todo esto?» para, seguidamente, manifestarle que los abrazos «venían muy bien». También la exploró y le dio varios golpes en los glúteos al tiempo que le preguntaba por si el dolor le bajaba «al culete». Un comportamiento que repitió con mujeres que acudían por problemas de varices, de dolor de ovarios o dermatológico.