En este curso académico, en el IES María Moliner de Zaragoza hemos reinventado el patio de nuestro centro para hacer de él un lugar donde todas y todos podamos interactuar y aprender. Al inicio de curso todo eran incertidumbres: desde no saber cuánto alumnado vendrá a si habrá otro confinamiento, pero hay que mantenerse a flote y qué mejor manera que un proyecto que involucre a todo el centro y más aún, a todo el barrio. 

Ya en septiembre que teníamos un patio gris. Un patio descuidado, y roto, al que se añadía la división con verjas para mantener la separación de los grupos para evitar la propagación del covid-19. "Parece una cárcel", “qué feo está”, nos decían los estudiantes, y cuánta razón tenían. Y como a las voces sabias hay que escucharlas, empezamos a hablar y pensar en qué se podría hacer para restaurarlo, revitalizarlo y darle una nueva vida

Comenzamos de esta manera a esbozar el proyecto ‘Sueña tu patio’. El fin último, a través del trabajo colaborativo, era generar un nuevo espacio de aprendizaje en el centro aprovechando el potencial de nuestro patio. La metodología elegida fue el APS (Proyecto Aprendizaje-Servicio) que viene a ser aprender haciendo un servicio a la comunidad a la vez que se trabaja en red con otros organismos o entidades. Y qué mejor servicio a la comunidad que mejorar nuestro propio IES. Así que nos pusimos a ello. 

El patio del IES María Moliner de Zaragoza antes de la reforma realizada con el proyecto 'Sueña tu patio'. IES MARÍA MOLINER

Primer paso: formación del profesorado y “mil bocetos”

Para llevarlo a cabo y profundizar en esta metodología, el profesorado del centro realizó un seminario de Aprendizaje y Servicio que, incluido en el plan de formación, facilitó las reuniones para generar y compartir las ideas, además de recibir asesoramiento externo

La propuesta inicial fue cogiendo forma a través de mil bocetos y llamando a muchas puertas. La cosa empezaba a marchar y aún con el vértigo que nos producía llevar a cabo un proyecto de esta envergadura, seguimos adelante con ganas e ilusión.

Para empezar, en octubre, el alumnado analizó el patio y reflexionó sobre su estado y la importancia que tienen los entornos en nuestra conducta y bienestar. De esta forma tomaron conciencia de que querían cuidarlo y hacerlo suyo. Al fin y al cabo, el instituto es de todas y todos, es un lugar en el que pasamos mucho tiempo y cuanto mejor esté, mejor estaremos.

Solicitar ayuda para la reforma

Una vez analizado y hechas las propuestas de mejora, se realizó una reunión de las delegadas y delegados para poner en común las ideas que dieron los diferentes cursos. En esta reunión escribieron una carta solicitando ayuda para la reforma y recibieron respuesta desde el Programa de Jóvenes de Fundación Adunare en el Barrio Oliver: que sí, que se apuntaban a mejorar nuestro IES y que querían colaborar con nosotras y nosotros ya que el instituto es una pieza clave del barrio y el barrio es de todos y todas, así que cuanto más lo cuidemos mejor.

Reunión de delegados y delegadas para poner en común todas las ideas para el futuro recreo. IES MARÍA MOLINER

De esta forma los chicos del aula taller del CSL fueron quienes vinieron a tapar agujeros, levantar baldosas, enlucir paredes y a realizar los trabajos de jardinería necesarios para recuperar las zonas verdes, transformando el espacio gris que teníamos en uno en el que se reflejaba la luz. Dejándonos, en definitiva, un lienzo en blanco en el que realizar los proyectos que queríamos llevar a cabo desde las diferentes materias. Desde aquí nos gustaría una vez más ensalzar su maravilloso trabajo, su generosidad e implicación en nuestro proyecto. ¡Gracias!

Un mural colaborativo en el instituto

Una vez restaurado nuestro patio realizamos una reflexión con todo el alumnado: ¿Cuáles son nuestras fortalezas como IES? El objetivo era buscar un lema que nos definiera y nos animara a seguir hacia adelante. Cada curso hizo su propuesta y una vez expuestos todos, incluidos los del profesorado, los votamos.

El lema ganador fue 'Cambiemos nuestros muros por oportunidades', un lema creado por los chicos y chicas de 1º de ESO que no nos pudo parecer más apropiado, y entre todas y todos lo pintamos en el patio antes de irnos de vacaciones de Navidad. Así inauguramos con el alumnado el proyecto ‘Sueña tu patio’ con un precioso mural colectivo en el que todo el centro participó.

Mural colaborativo con el lema 'Cambiemos nuestros muros por oportunidades' pintado por el alumnado del IES María Moliner.. IES MARÍA MOLINER

Un nuevo espacio de aprendizaje

Ya en el segundo trimestre, a la vuelta de vacaciones quedaba mucho por hacer: el profesorado se organizó en equipos para, desde sus propias materias, hacer proyectos que se pudieran plasmar en los muros y así generar el espacio de aprendizaje que deseábamos: un bingo de fracciones, un rosco de 'Pasapalabra', una sopa de letras literaria, un bosque matemático de figuras semejantes o un mapa de España con imanes, son ejemplos de ello.

Todos tuvieron una exquisita preparación previa, realizándose en las aulas los proyectos que luego se trasladaron al patio. En clase trabajamos con dosieres para profundizar en los contenidos curriculares y una vez aprendida la lección, dimos la vuelta a la unidad para llevar los proyectos al muro y dejar un juego permanente para este curso y, por supuesto, para los que vengan, imprimiendo así nuestra huella para el futuro. 

Uno de los juegos pintados en la pared, un bingo matemático, y el alumnado que se encargo de realizarlo. IES MARÍA MOLINER

Paralelamente, el PIEE de nuestro centro diseñó una actividad de grafiti con el muralista Eduardo Tobajas, que realizó un mural colaborativo sobre medioambiente con ayuda del alumnado. Así, soñando, proyectando y trabajando, el curso fue avanzando y nuestro patio transformándose.

La creación del huerto

Ya en el tercer trimestre, llegó la hora de abordar uno de los proyectos a los que más ganas le teníamos: el huerto. Un espacio verde que llevaba varios cursos sin trabajarse y abandonado. Para esto contamos una vez más con la colaboración del Programa de Jóvenes de la Fundación Adunare en el Barrio Oliver, que nos ayudó a limpiarlo, desbrozarlo y preparar la tierra para que hoy nos crezcan los tomates. Lo que era un espacio totalmente descuidado con cariño, amor, paciencia y mimo se ha convertido en uno de nuestros lugares favoritos.

Un grupo de alumnos y alumnas trabajando en el huerto a finales de curso, con los murales al fondo. IES MARÍA MOLINER

Así, gracias a la idea, algo descabellada y ambiciosa, que empezamos a rumiar a principio de curso hoy nuestro entorno ha mejorado, nuestras chicas y chicos han trabajado, se han implicado y han tomado conciencia de que para hacer del mundo un lugar mejor, lo primero es empezar por nuestra propia casa, nuestro barrio y nuestro instituto. Que cuando sueñas algo hay que intentarlo siempre, aunque veces hay que errar, aprender de ello, cambiar lo que no funciona y seguir adelante para conseguirlo. Que solas y solos quizás no podamos, pero juntas y juntos sí. Y sobre todo que trabajando en red, haciendo equipo y tomando las riendas podemos ser parte de la solución a cualquier problema que se nos ponga delante.

No hay más que ver cómo estábamos en septiembre, y cómo estamos ahora. El optimismo se contagia. Solo hay que encender una mecha.