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El Periódico de Aragón

Álvaro Sierra

La Romareda y el papel del PSOE

La salida del PSOE de la hoja de ruta para decidir qué hacer con La Romareda es más que sorprendente. Justifican su silencio sobre la preferida ubicación del futuro estadio porque los actuales propietarios, los inversores americanos que lidera Jorge Mas, deben explicar su plan para el Real Zaragoza. Este razonamiento, explicado por la portavoz Lola Ranera, no solo carece de sentido sino que está más cerca de una excusa simple que de algo razonado.

Lo primero, el planteamiento del PSOE elude de manera tácita la responsabilidad directa que tiene el ayuntamiento sobre un estadio que es municipal. Lo segundo, es paradójico que el mismo PSOE que siempre ha sido el impulsor de un nuevo estadio municipal ponga los palos en la rueda desde el minuto uno. Y, por último, provoca un clima alejado del acuerdo que todos los grupos están respetando.

¿Por qué el PSOE no se pronuncia sobre la ubicación cuando todos lo están haciendo, de derecha a izquierda? ¿Es razonable que sea la propia Lola Ranera quien exija transparencia al Real Zaragoza para conocer su proyecto y que su partido sea el único que oculte su planteamiento de estadio?

A nadie se le escapa que esta forma de actuar es una estrategia política para distanciarse del principal aval electoral que puede tener el PP de Jorge Azcón. Si logra poner la primera piedra antes de las elecciones, poco recorrido tendrá el PSOE después de una legislatura escasa de iniciativas y con poco ritmo político. Ser un lastre en la elaboración del proyecto que dará forma a la nueva Romareda, o como quiera que se vaya a llamar si cambia de ubicación, es una posición poco inteligente e impropia del partido que ganó las elecciones. Y aún es más incongruente su posición cuando fue el presidente Lambán quien añadió la remodelación o construcción de un nuevo estadio como proyecto estratégico de la comunidad. Habrá que esperar a que Lola Ranera mueva ficha.

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