Los peluches no son solo cosa de niños. De hecho, hay muchísimos adultos que los coleccionan. ¿Quién no tiene uno de su serie favorita, ha ido a las ferias y ha ganado uno o se lo ha regalado un ser querido? El caso es que, en mayor o menor medida, casi todos tenemos alguno en casa.

No es de esos elementos que hay que limpiar con asiduidad, pero tampoco nos debemos olvidar de ellos ya que acumulan polvo, son un imán para la suciedad por sus fibras tan suaves como achuchables y como cualquier superficie, objeto o tejido cada cierto tiempo necesita ser higienizado.

Pero esa necesidad de limpieza se acentúa en caso de que tengamos niños pequeños. Los van a abrazar, van a jugar con ellos, posiblemente según la edad hasta se los metan en la boca... Por eso, aunque no es necesario ni mucho menos todos los días, cada cierto tiempo hay que limpiarlos.

Ahora bien. La tela, si es que la tienen, se puede desgastar con facilidad, el relleno se puede salir e incluso un peluche se puede terminar de fastidiar dentro de una lavadora. Lo cual no quita para que no se pueda meter en el electrodoméstico. Por eso, os contamos cómo se debe hacer.

En seco o lavadora

La primera opción es la más sencilla y la que menos dañará al peluche, aunque también es verdad que si está muy sucio puede no se suficiente y es la limpieza en seco. Además, si el peluche es muy viejo y está dañado, también será tu mejor alternativa, porque en la lavadora es bastante probable que se deteriore.

Si lo vas a meter en la lavadora, lo primero que hay que comprobar y tener muy en cuenta es que no deben entrar en el electrodoméstico las baterías, por lo que si se pueden quitar debes hacerlo y, si no, vuelta al lavado en seco.

Como cualquier prenda, si tienen manchas difíciles deberás tratarlas antes de meterlo y es muy recomendable, por no decir imprescindible, que se metan en una bolsa especial para lavadora, ya que así no se mezclarán con otras prendas ni sufrirán tanto en el tambor. Otro consejo muy importante es que se debe usar agua fría o como máximo 30º.

Por último, no centrifugues demasiado, es preferible eliminar con un paño o toalla el exceso de agua y aguardar pacientemente a que se seque poco a poco, sin estrujarlo, retorcerlo ni nada por el estilo.