En el hogar muchas veces nos centramos mucho en limpiar unos elementos y solemos obviar otros. Nos pasa a todos, pero sí que es verdad que hay partes a las que debemos prestarles más atención, porque limpiar no es lo mismo que desinfectar y por sus propias características son objetos o utensilios que son proclives a la proliferación de bacterias y gérmenes que pueden ser muy perjudiciales para la salud por la falta de higiene.

En una frase anterior está la clave: no es lo mismo limpiar que desinfectar. No basta por ejemplo solo por pasar una bayeta húmeda por la mesa de la cocina. Se irán las manchas, sí, pero no los gérmenes o al menos no la totalidad de ellos. El baño y la cocina son lugares especialmente sensibles por sus propias características y ahí se concentrar el grueso de los patógenos que debemos eliminar con gran regularidad.

Para poner en contexto, hay lugares o partes de la casa que suman más bacterias y gérmenes que el inodoro, que es el lugar por excelencia para la proliferación de este tipo de patógenos negativos. Por eso hay que extremar la higiene.

Los puntos calientes para los microorganismos

El inodoro ya tenemos asumido que hay que limpiarlo regularmente para que los patógenos no proliferen en exceso, por lo que esa zona, aunque es crítica, no lo es tanto como nos podamos imaginar. Por supuesto, si se descuida, sí.

En el top nos encontramos elementos de la cocina. Uno de los más críticos es la tabla de cortar los alimentos, de la cual ya te hablamos en otro artículo, donde te contamos no solo cómo limpiarla, sino también cómo desinfectarla. De hecho, hay estudios que indican que hay más de 100 veces materiales fecales ahí que en el inodoro.

Otros elementos con lo que hay que tener cuidado son los húmedos de la cocina, es decir, bayetas, algunos trapos o esponjas o estropajos. Se forma un cóctel perfecto para las bacterias.

El inodoro es uno de los lugares con más bacterias, pero los hay peores. Freepik

En el baño hay dos puntos muy importantes que no son el inodoro. Uno es el lugar en el que se guardan los cepillos de dientes y otro el cesto de la ropa sucia. El segundo por motivos evidentes y el primero ya que solemos cambiar o desinfectar los cepillos con relativa frecuencia, pero el lugar en el que están se nos olvida.

Y por último, todos los grifos de la casa, especialmente los del baño, que también son un foco de bacterias. Por eso, hay que darles un repaso y una desinfección a fondo cada poco tiempo.