El personal de seguridad de la zaragozana discoteca Supernova fue el que dio la voz de alarma. Uno de sus miembros observó con extrañeza la actitud sospechosa de una menor y dos jóvenes que estaban junto ella. El portero se acercó y rápidamente la chica lamentó que acababa de ser violada, siendo detenidos los dos sospechosos.

Una agresión sexual que está siendo investigada por la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de Policía de Aragón, después de que abrieran diligencia desde la Policía Local tras ser activada por la sala del 092 a la que llamaron desde el establecimiento de ocio nocturno. Fueron estos agentes los que realizaron la detención y, en paralelo, trasladaron a la joven de 17 años al hospital Materno Infantil de la capital aragonesa donde fue asistida sanitariamente y por un forense.

Los hechos denunciados por la chica habrían tenido lugar en la madrugada del sábado al domingo cuando, según ella, coincidieron la menor y uno de los chicos en esta zona, apartándose de la bulla propia del exterior de una discoteca a la orilla del río Ebro junto al puente de La Almozara. Al parecer, no sabía que les estaba vigilando el hermano de este joven, quien acabó presentándose en el mismo lugar. Fue ahí donde, según ella, fue violada, pese a haber manifestado que no quería mantener ningún tipo de relación sexual.

Una versión diametralmente opuesta a la que dieron los dos sospechosos, dos hermanos de origen colombiano. Según pudo saber EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, uno quedó en libertad ya en sede policial, mientras que el otro no. Este aseguró que tenía pruebas en su teléfono móvil de que ambos se conocían. En todo caso, la instrucción que llevara a cabo el magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Zaragoza, que estaba de guardia en el momento de los hechos y que acordó la prisión provisional para el principal sospechoso, Cristian Steven M. C., de 27 años.

Hecho similar el pasado verano

Una violación que recuerda a otra denuncia por hechos similares ocurridos, en esta ocasión, junto al Club Náutico en agosto del pasado año. La joven estaba con unas amigas bebiendo cuando, de repente, las perdió de vista. En la zona había unos jóvenes y ella decidió, por no quedarse sola, entablar una conversación con ellos sin imaginarse lo que iba a pasar.

Según la jueza instructora, la denunciante, representada por la abogada Cristina Martínez Bellido y el chico se apartaron de común acuerdo del resto para tener algo más de intimidad. Se fueron «agarrados y besándose», según la magistrada, quien apunta que ella estaba de acuerdo. Sin embargo, la joven asegura que luego la llamó varias veces «puta» mientras le sujetaba la cabeza para que le practicara sexo oral. No quedó ahí y, supuestamente, Y. M., la violó. Ella consiguió salir corriendo tras darle un empujón cuando él, defendido por la letrada María Pilar Alda, le dijo de usar un preservativo.

«La mujer estaba paralizada, aturdida por el alcohol que había tomado y porque se sentía agobiada por la situación en la que estaba, lo que le impedía salir corriendo o pedir ayuda a las personas que estaban a poca distancia de esa zona apartada». recalca la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Zaragoza quien, ante los indicios, realizó una declaración indagatoria de la joven previa al traslado de la causa a la Audiencia Provincial para que ponga fecha a la vista.