El colchón es una de las partes más delicadas del hogar y que generalmente menos atención prestamos. Dura mucho tiempo, necesita (o eso creemos) pocos cuidados y solo nos parece que con cambiar las sábanas es suficiente. Sin embargo, no es así.

No lo debemos descuidar porque pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida en él y, si está lleno de bacterias, patógenos e incluso los molestos ácaros, podemos tener problemas incluso graves.

En general sí que solemos estar atentos a las manchas amarillentas que se forman, tanto en el colchón como en la almohada, pero debemos aplicar unos consejos en el día a día y de forma más esporádica para que nuestro colchón siempre esté en perfecto estado de revista.

Los trucos diarios

Ikea ha elaborado una guía en el que explica cómo tener el colchón siempre listo y empieza por lo que debes hacer cada día.

  • Ventilar la habitación con la cama sin hacer al menos 10 minutos diarios: esto es fundamental para evitar malos olores y ácaros.
  • Al hacer la cama, sacudir bien todas las sábanas, incluida la bajera para que el colchón transpire un poco.
  • Cambiar las sábanas todas las semanas.
  • Cuando las cambiemos, lo más recomendable es aprovechar para aspirar el colchón.
  • Mantener el colchón siempre protegido con una funda transpirable y lavable.

Además, Ikea también recomienda que, con el cambio de estaciones y de tiempo, le demos la vuelta al colchón. Es decir, un par de veces al año, pero no solo como solemos acostumbrar, ya que también es bueno poner los pies donde la cabeza y viceversa.

Los consejos anuales

Llegamos al meollo de la cuestión: cómo limpiar el colchón a fondo. Mínimo, una vez al año, pero es mejor que sean dos.

  • Comienza sacudiéndolo bien, “golpeándolo”.
  • Continúa con el aspirador, pero únicamente si tiene boquilla de mano para el cepillo y siempre con la velocidad más suave, para evitar causarle desperfectos.
  • Si no tienes aspirador con boquilla especial, hazlo con un cepillo, haciendo especial hincapié en las zonas más sucias o que más roce suelen tener, como la de los pies.
  • Para limpiar el colchón a fondo y acabar con gérmenes y malos olores, te recomendamos el truco del bicarbonato: échalo por encima (no demasiada cantidad) y déjalo una hora para que penetre en el interior. Después, pasa un cepillo de mano hasta retirarlo completamente y depura los restos con la aspiradora si hace falta.