Los hidratos de carbono están muy demonizados, pero no son para tanto ni mucho menos. El mito de que no se pueden comer por la noche está más que desterrado, aunque sí que es verdad que muchísima gente sigue pensando que están totalmente prohibidos. Simplemente es cuestión de que la cantidad sea moderada.

Y ahora la Universidad de Harvard ha vuelto a poner el foco en este grupo alimentario. Siempre está investigando sobre buena alimentación e incluso desarrolló un sistema que sustituye a la clásica pirámide nutricional y que es más efectivo, ya que se centra en una dieta diaria y es bastante más concreto que el sistema que se ha venido utilizando y estudiando en los últimos años.

Pero no solo hay que tener en cuenta qué cantidad de hidratos hay que consumir, sino que también es preciso que sean de calidad. Y también, muy importante, saber qué número de ellos contiene cada alimento que tomamos, porque están muy presentes y se nos puede ir la mano fácilmente.

La cifra de Harvard

La prestigiosa universidad estadounidense asegura en un estudio que la cantidad recomendada debe estar comprendida entre el 45 y el 65% de la ingesta total diaria. Y eso, dependerá del número de calorías que metamos al cuerpo cada día, por lo que la cifra será variable.

El caso, es que por ejemplo en una dieta estándar de 2.000 kcal, el número total debe rondar los 1.000. Número arriba, número abajo, aunque esto es solo un estándar para personas que no son totalmente sedentarias y que hacen algo de ejercicio o de forma habitual pero moderada. Por ejemplo, si eres un deportista nato tendrás otras necesidades.

Hidratos de calidad

En cuanto a los alimentos ricos en hidratos de carbono se encuentran los cereales, el arroz, la batata o boniato, frutos secos, calabaza o la pasta, pero es necesario elegir aquellos que son de absorción lenta y con mejores propiedades. Por eso, es mejor priorizar los de alta calidad y mejor los que usan el grano entero.

Por ello, entre el pan blanco y el integral es mejor utilizar este último, por ejemplo. Y lo mismo con la harina o el arroz. Y por último, los azúcares también son carbohidratos, pero deben limitarse al máximo y consumir únicamente los que estén de forma natural en los alimentos.