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DÍA DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

La hija de la asesinada en Escatrón: "Desde muy pequeña vi malos tratos a mi madre, al final la acabó matando"

Esta mujer critica que su madre no fuera protegida con una pulsera geolocalizadora

Arantxa Hernández López con su perra Kiraz, adoptado hace un año y que le ayuda a buscar la felicidad, que es lo que significa su nombre en ruso. | RICARD CUGAT RICARD CUGAT

Tras 50 años de matrimonio, Mari Carmen López decidió divorciarse e irse a vivir a la casa del pueblo en Escatrón. Había dejado atrás lo que había sido su hogar en Zaragoza y había vuelto a sonreír. Ya no era insultada, ya podía quedar con sus amigas sin dar explicaciones, ya no tenía horarios y ya no tenía miedo a que un día el padre de sus tres hijos la cogiera del cuello mientras la amenazaba. Dos años en los que esta zaragozana de 71 años rejuveneció hasta que una noche, mientras ella dormía, su ex entró a la vivienda y la asesinó. Fue en septiembre de este año y desde ese momento su hija Arantxa no hace más que sentirse culpable por denunciar las amenazas que sufría su madre. No lo es, pero la violencia machista busca generar el mayor dolor posible.

Han pasado tan solo tres meses de la muerte de su madre y eso se nota cuando Arantxa recuerda lo sucedido. «Ese día 13 tenía que ir yo a declarar como testigo de las amenazas, pero mi padre no quiso que lo hiciera, fue a la casa y le chafó la cabeza hasta matarla», señala entre lágrimas. Estaba citada dos meses después de que ella recibiera una llamada de su padre en la que amenazaba a su madre. Esta hija, harta por la situación, grabó la conversación y le dijo a Mari Carmen que había que ir a la Guardia Civil. Su maltratador aseguraba que la iba a matar, que quien fue su esposa no se iba a quedar con sus cosas en un divorcio en el que estaba pendiente firmar la liquidación de bienes.

"¿Qué más prueba necesita un juez que escuchar esa llamada de odio para ponerle un brazalete geolocalizador?"

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El hombre, también septuagenario, fue detenido y el juzgado único de Caspe le impuso una orden de alejamiento de seis meses. No llegaron a cumplirse, la asesinó brutalmente antes de que finara este plazo. Una medida judicial que para Arantxa fue «insuficiente a la vista de lo que pasó». «¿Qué más prueba necesita un juez que escuchar esa llamada de odio para ponerle un brazalete geolocalizador?», lamenta esta mujer que en la actualidad se apoya en el cariño que recibe de su esposo, su hijo y su perra adoptada Kiraz, que en ruso significa felicidad.

Era su marido, el de Arantxa, el que en muchas quedadas familiares le decía a su esposa que lo que estaba viviendo su madre era violencia. Ella siempre contestaba igual: «¡Ya sabes cómo es el papá!». Una frase resume el ambiente de violencia machista en el que se crió y que, como reconoce, «soy feminista, tengo mis estudios y, pese a ello, no me daba cuenta de que estaba viviendo en el ojo de un huracán».

Arantxa reconoce que desde pequeña ha tenido la necesidad de sentirse querida, por lo que «llegó a defender más de la cuenta» a su padre. En su descargo destaca que su madre les acabó reconociendo que les ocultó muchas situaciones que sufrió.

Otra circunstancias del día a día sí que las vivió. Esta diseñadora gráfica de una universidad de Barcelona todavía recuerda esas comidas en las que en la televisión se informaba de un nuevo crimen machista y el comentario que siempre hacía su padre: «Algo habría hecho ella». «Mi madre estaba ahí, pero no se daba cuenta y nosotros tampoco que como ella podía ser la siguiente. Desgraciadamente se han normalizado esas muertes, pero yo soy el ejemplo de que un caso así lo puede sufrir muy de cerca», añade.

«Mi padre no le pegó hasta el día que la cogió del cuello y ella decidió irse de casa, pero sí la maltrataba psicológicamente y ambos eran conocedores de ello. Él siempre se jactaba en las discusiones que no tendría pruebas de nada, que por eso no le tocaba un pelo», asevera.

"«Mi madre era huérfana y él siempre le gritaba: ¡huérfana!, para meterse con ella"

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De hecho, recuerda que él siempre la insultaba. «Mi madre era huérfana y él siempre le gritaba: ¡huérfana!, para meterse con ella», recuerda, mientras destaca que su madre no podía ir a ningún lado sola, siempre con él. «Cuando se divorció cogió su primer tren, estaba emocionada por sentirse independiente», afirma, mientras recuerda que era tal su anulación que el día que ella se marchó de casa para no volver, «le hizo a mi padre la comida». «Le minó la autoestima de tal forma que la hizo totalmente dependiente de él», asegura.

Hoy, después de tres meses, Arantxa y el resto de la familia volverán a la casa en la que su madre fue asesinada para recordarle con una ofrenda de flores. Solo tiene un deseo: «que esta lacra acabe cuanto antes. Que se reduzca la burocracia y que las víctimas sean realmente apoyadas». Su madre no volverá a ver el mar Mediterráneo desde la casa de Arantxa en Mallorca, el único lugar donde ella decía: «Hasta aquí no va a venir»

Pide ayuda

El 016 atiende a las víctimas de todas las violencias contra las mujeres. Es un teléfono gratuito y confidencial que presta servicio en 53 idiomas y no deja rastro en la factura. También se ofrece información a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y asesoramiento y atención psicosocial mediante el número de Whatsapp 600 000 016. Además, los menores pueden dirigirse al teléfono de ANAR 900 20 20 10Todos los recursos contra la violencia de género.

Policía Nacional (091) y Guardia Civil (062)


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