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El Periódico de Aragón

El nuevo plan de salud cardiovascular

Los productores de vino de Aragón huyen de la polémica y defienden sus beneficios

Representantes de varias DO de Aragón ensalzan su presencia en la dieta mediterránea / Desde Horeca afirmaron que España tiene una tradición de «consumo moderado»

Una camarera sirve un vino, ayer, en el Rombo Zentral del Mercado Central. | ANDREEA VORNICU

Los productores de vino en Aragón huyen de la polémica generada en las últimas horas con la nueva estrategia de salud cardiovascular aprobada por el Ministerio de Sanidad y, lejos de alimentar el bulo de su prohibición en los menús, solo esperan que «en ningún momento» se plantee esta cuestión de verdad.

«Al principio no le di mucha credibilidad, pero me llevé una sorpresa al pensar que se estuviera debatiendo esta cuestión y cuando lo desmintieron, respiramos. Sería gravísimo para el sector si esa prohibición fuera tal», señaló a este diario Francisco Berroy, presidente de la Denominación de Origen Somontano. «España es uno de los mayores productores de vino del mundo y algo así sería la puntilla», añadió.

Berroy defendió que el vino «es considerado un alimento y no una bebida alcohólica», del mismo modo que reiteró que «siempre» ha figurado dentro de la dieta mediterránea. «Hay muchos estudios que defienden las condiciones saludables de tomar un vaso de vino en las comidas. Defendemos su consumo, pero siempre con moderación», matizó.

Desde la Denominación de Origen Cariñena, su secretario general Claudio Herrero consideró «un globo sonda del Gobierno» la polémica. «Creo que ha sido una metedura de pata y han rectificado, pero también pienso que han querido poner el tema encima de la mesa para tentar. Ya pasó con la carne», consideró Herrero. «El vino no es perjudicial, no hay a fecha de hoy un estudio que así lo diga y de forma moderada todos los Consejos Reguladores lo potenciamos», añadió.

Aragón votó a favor de la estrategia y de mantener el texto original

Durante la celebración de Consejo Interterritorial del pasado miércoles que aprobó la Estrategia de Salud Cardiovascular, el Gobierno de Aragón votó a favor del documento en general, de 132 páginas. El texto inicial generó la polémica debido a este artículo: «Colaborar con establecimientos de restauración para promover la dieta mediterránea como modelo de alimentación cardiosaludable, sin incluir en ella el consumo de alcohol». El Ministerio de Sanidad, tras el revuelo causado y la exigencia de algunas comunidades, optó finalmente por retirar este párrafo de su estrategia y, para ello, se hizo una votación al margen. En ella, Aragón (junto a otras tres comunidades) votó en contra porque «no se consideró necesario que hubiera que cambiar el texto», indicaron ayer fuentes del Departamento de Sanidad de la DGA. En este sentido, insistieron en que se votó «a favor de una estrategia en general», contemplada en más de 130 páginas «sin distinción» a los puntos que la componen. Sobre la polémica generada que surgió tras un bulo, desde la Consejería de Sanidad del Gobierno de Aragón no quisieron entrar a valorar el debate. 

Por su parte, Miguel Arenas, presidente de la Denominación de Origen Calatayud, apuntó que «¡menos mal que la polémica ha quedado en una anécdota!» porque hubiera sido «perjudicial» para la comunidad porque las DO están reconocidas en Alimentos de Aragón. «Creo que fue un lapsus o algo que se señaló sin pensar y sin tener en cuenta la repercusión que podría tener. Afortunadamente se rectificó y no hay nada que matizar», indicó Arenas. «Cuando me llegó la noticia me sorprendió e incluso pensamos en cómo reaccionar», confiesa. «Defendemos que el vino forma parte de la dieta mediterránea, es un alimento que en numerosas ocasiones ha mostrado sus facultades positivas con un consumo moderado», reiteró.

Hostelería

Por su parte, este diario contactó con representantes de La Zaragozana para conocer su valoración sobre la estrategia de Sanidad, pero derivaron a Cerveceros de España, que rehuyeron hacer declaraciones. Desde Horeca, por su parte, señalaron que no podían valorar un documento que ni se ha publicado y del que desconocen los detalles. Sin embargo, destacaron que desde el sector siempre se ha apostado por el consumo “moderado y responsable”, por lo que no existe “ningún problema con las bebidas que acompañan una comida como es el caso del vino o la cerveza, presentes en nuestras mesa”. Destacaron además que su consumo "se realiza mayoritariamente en el contexto de una dieta mediterránea y acompañado de alimentos, en consonancia con las evidencias científicas que respaldan este hábito. Además, está demostrado que los países más prohibicionistas y aislacionistas con el alcohol, son los que tienen mayores problemas en su relación con el mismo. España tiene una tradición de consumo con moderación y social, que quizá se quiebra en el botellón, pero que es evidente que no en el menú del día". Y concluyeron que "hay que tener en cuenta la libertad individual de las personas. En el ejercicio de la libertad hay que disponer de formación e información y permitir optar a los ciudadanos”.

Desde Cafés y bares reconocieron «no entender» si la polémica se lanzó «con intencionalidad o por una ocurrencia», ya que la oferta la determina la hostelería y «el cliente que demanda», señalaron, para reconocer después que la normativa sí que marca protección al menor, al que no se puede ofrecer ni alcohol ni tabaco; pero más allá, cualquiera puede «ir a un restaurante y pedir un menú y una bebida», por lo que la posible polémica «carece de fundamento».

Desde Rombo Zentral, el espacio gastrocultural del Mercado Central, y Tres Mares se congratularon de que la medida «se haya quedado en un susto» porque sería un «ataque directo a las miles de familias que se dedican al cultivo de las vides» y señalaron que hay que «tener cuidado con los mensajes que se dan» ya que el sector hostelero «ha sido sumamente castigado en años precedentes». Además ,hicieron hincapié en que “si por algo se caracteriza la gastronomía aragonesa es por la calidad de sus vinos y cervezas”, recomendando siempre un consumo “responsable y prudente”.

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