SEGURIDAD VIAL EN LA CAPITAL

Zaragoza sufre los peores datos de siniestralidad vial desde 2010

En lo que va de año ya han fallecido ocho peatones y tres conductores en las vías urbanas de la capital

Se trata de un deceso más que en 2022 y se rompe la tendencia a la baja a lo largo de la última década

Muere un peatón de 77 años atropellado por una moto en Zaragoza

Un conductor de 54 años murió el 4 de febrero al chocar contra una farola en la avenida Pirineos.

Un conductor de 54 años murió el 4 de febrero al chocar contra una farola en la avenida Pirineos. / EL PERIÓDICO

El Periódico de Aragón

No son una preocupación baladí los datos de siniestralidad vial que maneja Zaragoza a lo largo de este año, desde que un hombre de 58 años colisionara el 4 de febrero contra una farola en la avenida Pirineos. El choque de un conductor contra un árbol en el barrio del Oliver y sendos atropellos en La Bombarda y en San José han elevado en las últimas 72 horas a once el número de víctimas mortales que contabilizan las vías urbanas de la capital aragonesa en 2023, el peor dato desde que se registraran 14 decesos en 2010. Se trata de una cifra ligeramente superior a la de 2022 (10 muertos) y que termina por romper con la tendencia a la baja experimentada desde principios de la década pasada.

Los datos que recoge la Memoria de Actividades de la Policía Local de Zaragoza constatan este descenso de la siniestralidad vial que ya se apreció de forma considerable en 2011 (4) y en los años sucesivos [2012 (8), 2013 (2), 2014 (4), 2015 (3), 2016 (2), 2017 (4), 2018 (5), 2019 (2), 2020 (4) y 2021 (1)] hasta que se revirtiera por completo en 2022. Y ha continuado al alza porque los tres últimos siniestros desde el sábado ya sitúan a 2023 como el curso más trágico de los últimos trece años. Lejos quedan los guarismos de la década de los 90 y de principios de este siglo, cuando igualar y rebasar la veintena de fallecidos era la tónica dominante a tenor de los datos de 1994 (23), 1995 (20), 1996 (20), 1997 (24), 1999 (30), 2000 (20), 2003 (23) y 2005 (22).

El actual repunte de la mortalidad en vía urbana llega en un momento en el que el Ayuntamiento de Zaragoza todavía tiene en el debe la promesa de redactar un Plan Urbano de Seguridad Vial. Hace poco más de un año, el 15 de noviembre de 2022, comparecía la actual alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, en calidad de concejala de Movilidad para calmar las aguas anunciando el impulso de este Plan a raíz del atropello mortal de Mario Azúa y el de un jubilado en avenida América con una diferencia de apenas 24 horas. Prometió entonces «trabajar de forma transversal» a lo largo de tres fases pero, un año más tarde, este Plan Urbano de Seguridad Vial aún no ha visto la luz más allá de que ayer la propia Chueca saliera al paso ante los medios de comunicación aventurando su entrada en vigor en un plazo máximo de seis meses.

También aprovechó la regidora para recordar que este plan de trabajo ya se ha puesto en marcha de forma interna y coordinada con otros servicios municipales como el área de Infraestructuras, Movilidad, Servicios Públicos y la Policía Local. Desde la Concejalía de Seguridad Vial precisaron a este diario que los integrantes de la mesa se encuentran en una fase de diagnóstico a base de «trabajo técnico» para analizar las medidas a poner en marcha.

Un joven de 25 años murió el 25 de febrero al chocar contra un poste de la catenaria del tranvía.

Un joven de 25 años murió el 25 de febrero al chocar contra un poste de la catenaria del tranvía. / EL PERIÓDICO

Una constitución de la mesa de trabajo de la que difieren algunas voces autorizadas en el estudio y el análisis de la siniestralidad vial, tal y como señala Juan José Alba, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza. Alba entiende que estos estudios deben ser independientes a los organismos que luego se atienen a las recomendaciones derivadas de los citados informes. «Las recomendaciones en materia de seguridad vial tienen que venir desde fuera», reitera.

Entre ellas, diferencia Alba, se encuentran las recomendaciones generales y que son extrapolables a otras ciudades españolas como la regularización de las señales de tráfico, la mejora de la formación vial de los peatones o la protección de ciertas zonas para evitar que la gente cruce por el medio de la calzada. En clave local, el investigador recuerda algunos accidentes que se han producido en las calzadas zaragozanas como el atropello de un peatón en paseo Constitución al colarse por un hueco existente entre los setos. Este incidente, según Alba, debería llevar a las instituciones a cerciorarse de que la situación no se repite en ningún otro punto de la ciudad para evitar que suceda un accidente de similares características.

Tampoco pasa por alto los semáforos en ámbar en intersecciones como la de Vía Ibérica y la calle Argualas –«no aportan ninguna información útil al conductor», apostilla–, donde el año pasado Mario Azúa fue arrollado mortalmente por un autobús mientras circulaba con su patinete por el carril bici. Un año después, el cruce sigue igual. «La idea es que ante un accidente hay que hacer algo. Se debe identificar el problema y corregirlo», finaliza.