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El Periódico de Aragón

CASADEMONT ZARAGOZA

Revolución obligada

Yusta, Radoncic y Javi García parten como núcleo principal de una plantilla que debe reconstruirse. Toni Muedra busca jugadores con perfil físico, lo que complica la continuidad de Ferrari y Waczynski

Mekowulu celebra la victoria en Murcia que dio la salvación al Casademont Zaragoza. Juan Carlos Caval

El Casademont Zaragoza inicia la postemporada de un curso agitadísimo con la obligación de hacer una nueva revolución. El equipo ha estado al borde del precipicio, peleando por eludir el descenso hasta el último segundo de la última jornada, por lo que está claro que no puede seguir el mismo camino. Con Toni Muedra a los mandos de la dirección deportiva, lo primero será concretar el banquillo y, después, armar un equipo con los cupos de este curso como base y que sea mucho más aguerrido y físico.

La primera piedra de cualquier proyecto deportivo siempre es el banquillo. Dragan Sakota dejará su sitio una vez concluido el trabajo para el que llegó en marzo, dejar al equipo en la máxima categoría. Su encargo era temporal y, por tanto, se entiende que su ciclo ya ha terminado. El serbio se marchará con cuatro victorias en diez partidos, una de ellas ante el Barcelona, y el objetivo cumplido aunque a trompicones. El deseado es Porfirio Fisac, que ya anunció hace unos meses que volvería pronto a Zaragoza, pero todavía no se ha concretado el regreso del actual técnico del Gran Canaria, que está inmerso en el playoff.

A partir de ahí habrá que construir una nueva plantilla. Seis jugadores de la actual tienen contrato en vigor para el próximo curso, mientras que con Rodrigo San Miguel existe la opción de ampliarlo un año. También pertenece al equipo Javi García, que esta temporada ha acabado jugando en Huesca pese a que el equipo ha sufrido en el puesto de base durante todo el curso.

Los contratos

La intención es contar con Santi Yusta, Dino Radoncic y el propio Javi García como núcleo sobre el que empezar a construir el futuro más inmediato. Yusta firmó hasta 2023 y Radoncic, hasta 2024, y los dos han cumplido las expectativas este año. El madrileño ha tenido que superar varios problemas de lesiones, pero ha terminado ofreciendo un gran rendimiento. También ha ido a más el balcánico, convirtiéndose en el mejor en el último partido en Murcia. Por su parte, Javi García volverá así a tener la oportunidad de ganarse minutos en la ACB.

También tienen contrato en vigor, salvo cláusulas de desenganche, Aleix Font, Stan Okoye, Triggvy Hlinason, Hans Vanwijn y Jaime Fernández. Font firmó hasta 2024, igual que el canterano Jaime Fernández cuando regresó en 2020, mientras que Okoye y Vanwijn se comprometieron hasta 2023 y Hlinason renovó esta misma temporada hasta 2023 con opción de ampliar ese acuerdo un año más. Okoye se ha perdido media temporada por lesión, mientras Vanwijn ha sido el descarte las últimas jornadas y ha ofrecido todo el curso un rendimiento muy por debajo de lo esperado cuando se le contrató.

La filosofía

A partir de ahí, la idea del club, expresada públicamente por su director deportivo Toni Muedra, es armar un equipo físico, aguerrido, luchador, comprometido. El Casademont es consciente de que este año ha perdido su identidad, su esencia y, lo que es peor, la identificación de la grada. «En Valencia optamos por construir equipos de un nivel físico alto, peleones, aguerridos, porque pensamos que eso nos podía ayudar a reducir diferencias de calidad y competir. Aquí, por lo que hemos hablado, la línea tiene que ser parecida. Con otro presupuesto, con otras posibilidades, pero tiene que ser importante construir una mentalidad de todos unidos, todos a una, y ser competitivos», explicó el propio Muedra.

Esa es la línea que quiere seguir el Casademont Zaragoza y esa idea dificulta la continuidad en el equipo de jugadores como Adam Waczynski, de lo mejor de este año, y Frankie Ferrari, la revolución final que ha ayudado al equipo en la salvación. Sí encajaría Christian Mekowulu, que ha dejado una gran sensación en su trabajo diario y en su rendimiento en la pista, pero en este caso la entidad debe considerar el encaje del juego interior con todas las piezas para que no vuelva a sucederle lo de este año. Todas las posibilidades están abiertas.

Europa

Con esas líneas maestras el Casademont empezará a construir un nuevo proyecto que, al menos, será en la máxima categoría por decimotercer curso consecutivo. Cualquier reconstrucción es mucho más sencilla de esta manera, porque el descenso hubiera supuesto un revés económico muy importante. A partir de ahí el club tendrá que ir recuperando su sitio perdido estos dos últimos cursos.

La entidad, y esa idea permanece, siempre ha insistido en la importancia que tiene para el club y para el proyecto estar en competiciones europeas, por lo que su única opción para ello la próxima temporada es volver a solicitar plaza en la FIBA Europe Cup. Los únicos requisitos es que solo pueden ir un máximo de dos por federación nacional y que no pueden ser los tres primeros clasificados del año anterior. El Casademont (el patrocinio está firmado hasta 2023) debe empezar a dar pasos para una revolución obligada.

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