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El aragonés, oficializado

 

El aragonés, oficializado -

No había alusión específica en el Estatuto de Autonomía de Aragón, si bien su artículo 13 señalaba que «Todas las personas tienen derecho… al disfrute del patrimonio cultural. Todas las personas y los poderes públicos aragoneses tienen el deber de respetar el patrimonio cultural y colaborar en su conservación y disfrute». En la reforma de 1996 se disponía que «Las lenguas y modalidades lingüísticas propias de Aragón disfrutarán de protección. Se garantizará su enseñanza y el derecho de los hablantes en la forma que establezca una Ley de las Cortes de Aragón para las zonas de utilización predominante de aquellas».

Ante la genérica defensa de nuestras señas, CHA (que no logró que el Estatuto las aludiera expresamente), presentó en Cortes y logró aprobación unánime en 1997 un Dictamen de la Comisión especial de política lingüística declarando que «en Aragón se hablan tres lenguas: castellano, aragonés y catalán, estas dos últimas con sus distintas modalidades». Dos años después, la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés disponía en su artículo 4 que «El aragonés y el catalán… son una riqueza cultural propia y serán especialmente protegidas por la Administración». Pero, en el 2001 un Dictamen de la Comisión Jurídica Asesora concluía que «no es posible, desde el punto de vista de la adecuación a la constitucionalidad, regular mediante una ley ordinaria de Cortes de Aragón la oficialidad de unas lenguas distintas al castellano».

Tras catorce años de enconadas discusiones, la presidenta <b>Luisa F. Rudi</b> presentó una Ley de Lenguas (BOA, 24/05/13), en cuyo Preámbulo se afirmaba: «Aragón es una comunidad autónoma en la que, junto al castellano, lengua mayoritaria y oficial en todo su territorio, existen lenguas y modalidades lingüísticas propias que… han de ser especialmente protegidas y fomentadas por la Administración aragonesa».

Un gran escándalo se montó al aludir de manera estrafalaria y camuflando la realidad de esas lenguas: «El catalán que se habla en la Franja de Aragón será llamado a partir de ahora LAPAO (Lengua Aragonesa Propia del Área Oriental) y el aragonés LAPAPYP (Lengua Aragonesa Propia de las Áreas Pirenaica y Prepirenaica)». Es imposible discurrir algo más atrabiliario y ofensivo.

El nuevo Gobierno de mayo del 2015, presidido por<b> Javier Lambán</b>, del PSOE, con el apoyo de CHA (decisiva presencia de José Luis Soro como consejero), supuso un giro espectacular, al que debemos añadir el nombramiento como director general de Política Lingüística del Departamento de Educación, Cultura y Deporte a José Ignacio López Susín, un veterano jurista y estudioso del aragonés. Una de sus primeras medidas fue una jornada de trabajo en noviembre del 2015 sobre La aplicación al aragonés del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas con un grupo de profesores de la universidad, la inspección educativa de la DGA y once asociaciones del sector. Explicó su gestión en la Comisión de Educación el 25 de octubre del 2016, informando sobre «el convenio de colaboración con la Universidad de Zaragoza para el impulso del aragonés», y sobre las «decisiones tomadas y/o previstas a corto y medio plazo por el Gobierno de Aragón en materia de protección y puesta en valor de las lenguas aragonesas».

Para disponer de una normativa clara, la DGPL recurrió al arbitraje de tres lingüistas de fuera, y resumió su informe provisional y lo publicó en el BOA como grafía provisional hasta que la academia opinase, mezclando criterios etimológicos, fonéticos, etc. Grupos y estudiosos manifestaron que no las emplearían. Eran los mismos que se habían ido del anterior consenso (unas rápidas reglas de 1974 de carácter fonemático, y las Normas gráficas de l’aragonés, aprobadas en 1987 en el I Congreso ta ra normalización, que venían a ratificar, mejorando y completando, aquellas), liderado por el Consello d’a Fabla Aragonesa.

Es magnífica la ya citada web Lenguas de Aragón (Charrar, hablar, parlar), en que cuelgan vídeos en aragonés y en catalán de Aragón, y otros contenidos didácticos, culturales e históricos. El sábado 14 de abril se celebró en Zaragoza la I Feria Agora x l’aragonés, con la participación de REA. Fue un espacio de encuentro para particulares, asociaciones, negocios e instituciones, y un escaparate del panorama de iniciativas en pro del aragonés de los distintos colectivos.

Se ha convocado el premio Braulio Foz de cómic en aragonés (por cierto: está a punto de salir una edición privada de ¡Tintín en aragonés!). Y hay en las redes, además de una Biquipedia en aragonés, un traductor automático Apertium y otros varios recursos. La DGPL ampara un diccionario de aragonés en internet, sufragado en 2/3 por el proyecto europeo Linguatec. Y un Curso on line de lengua aragonesa, con la colaboración de la Cátedra Johan Ferrández d’Heredia de la Universidad de Zaragoza. Un hecho sigificativo es que el Decreto del Gobierno de Aragón otorgando en mayo pasado el premio Chuana Coscujuela, justificaba el galardón… ¡por primera vez, en aragonés!

En mayo del 2017, el BOA publicó los estatutos de la Academia Aragonesa de la Lengua (compuesta por 15 miembros vitalicios y sin sueldo, elegidos por el Gobierno de Aragón, las Cortes y la Universidad de Zaragoza entre especialistas de prestigio) que velará por el correcto uso del aragonés y el catalán, consideradas «lenguas propias» de la comunidad. Se incorpora al Instituto de l’aragonés y el Institut del catalá d’Aragó. Sus dictámenes gozarán de «criterio de autoridad» y colaborarán en la formación del profesorado. Va despacio y preocupa, pues el ambiente sigue enrarecido y tenso por críticas y enfrentamientos de algunos de los mejores conocedores del aragonés como Chesús Vázquez <b>Obrador</b>, <b>Anchel Conte</b> o<b> Chusé R. Usón</b>.