Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
Hospital Quirónsalud Zaragoza

Patologías genitales más frecuentes en edad infantil: cuáles son y cómo actuar

Este tipo de enfermedades son comunes entre los más pequeños. El doctor Juan Elías Pollina, especialista en cirugía pediátrica en el Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza, explica cuáles son las más habituales, cómo abordarlas y cuándo visitar al médico

El Hospital Universitario Quirónsalud cuenta con un equipo de profesionales especializados en las patologías genitales más frecuentes en edad infantil.

El Hospital Universitario Quirónsalud cuenta con un equipo de profesionales especializados en las patologías genitales más frecuentes en edad infantil. / Quirónsalud

Zaragoza

En la consulta de cirugía pediátrica muchas de las dudas que plantean las familias están relacionadas con alteraciones genitales en los más pequeños. Un bulto inesperado, una inflamación, una diferencia en el aspecto habitual, dolor… son algunas de las situaciones que generan preocupación entre los padres.

Sin embargo, como explica el doctor Juan Elías Pollina, especialista en cirugía pediátrica en el Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza, la mayoría de las patologías genitales en edad infantil son relativamente frecuentes y tienen solución. “Lo más importante es que los padres consulten con el doctor sus dudas y que sepan que, en la mayoría de los casos, estamos ante procesos con un buen pronóstico”, señala el especialista.

Enfermedades más comunes

Entre las niñas, una de las consultas más frecuentes es la sinequia vulvar, que consiste en la unión parcial o total de los labios menores y suele aparecer en lactantes y en la primera infancia. En numerosos casos no produce síntomas y puede resolverse espontáneamente. Cuando genera molestias o infecciones urinarias, puede tratarse con cremas específicas y, si estas no responden, realizar su liberación con anestesia local.

También son comunes los quistes en el ovario. En el período neonatal pueden estar relacionados con el efecto de las hormonas maternas y, en la adolescencia, con los propios cambios del desarrollo. “No todos los quistes son quirúrgicos”, aclara el doctor Elías Pollina. “Hay que valorar su tamaño, su evolución y su causa. Además, muchos desaparecen solos”. Asimismo, durante la adolescencia pueden aparecer alteraciones vinculadas al crecimiento, como la hipertrofia de labios mayores, que en ocasiones requiere valoración especializada y corrección quirúrgica.

En los niños, la fimosis es probablemente la más frecuente. No obstante, el doctor advierte que “es fisiológica hasta los tres años, por lo que no hay que tratarla antes”. “En algunos tipos de fimosis se recomienda un tratamiento con crema de betametasona, que puede resolver el problema”, indica. Otra patología común es la retención testicular. También llamada criptorquidia es la ausencia de uno o ambos testículos en la bolsa escrotal al nacer. Aunque se detecta en el recién nacido, puede producirse un descenso espontáneo en los primeros meses de vida, por lo que se recomienda esperar hasta los ocho o doce meses antes de indicar la cirugía.

También son habituales el hidrocele, que se produce cuando hay una acumulación de líquido dentro de la bolsa escrotal, provocando una hinchazón indolora alrededor de uno o ambos testículos; y el hipospadias, una anomalía en la que el orificio de la uretra no se localiza en la punta del glande, sino en la cara inferior, cerca de la base o el escroto. Igualmente, entre los adolescentes puede aparecer el varicocele o aumento de las venas escrotales alrededor del testículo izquierdo. “Se suele tratar a través de cirugía y puede ser una causa de infertilidad masculina”, señala el especialista.

Por otro lado, una enfermedad común a ambos sexos es la hernia inguinal, que se puede dar a cualquier edad, aunque es más frecuente en lactantes o en la primera infancia, y se manifiesta como un bulto en la ingle que puede aumentar con el llanto o el esfuerzo. “Una vez diagnosticada, debe operarse de forma programada, aunque, en otros casos, requiere un tratamiento urgente, como en las hernias estranguladas. Las torsiones testiculares también requieren una intervención urgente”, explica el doctor.

Síntomas habituales y cuándo acudir al pediatra

El dolor es un signo de alarma, así como cualquier cambio brusco en la morfología genital del pequeño. Cualquier señal de este tipo debería ser motivo para realizar una visita médica. “No obstante, los niños cuentan con un seguimiento pediátrico periódico y reglado. De hecho, habitualmente son los pediatras quienes detectan la mayoría de estas alteraciones y remiten al cirujano pediátrico cuando procede”, señala Elías Pollina.

Acompañar e informar al paciente

Por otro lado, hay que destacar la importancia del acompañamiento al paciente pediátrico. “En este sentido, en Quirónsalud Zaragoza tratamos de explicar a los pequeños en qué consiste la cirugía que se le va a realizar con un vocabulario comprensible, acorde a su edad, de forma no alarmante y haciéndole partícipe para que colabore”. En general, lo recomendable es tranquilizar al niño e informarle de la necesidad de la intervención y de las ventajas que conlleva, así como de que no le va a producir dolor.

Tracking Pixel Contents